lunes, 20 de octubre de 2008 0:06
Abel Gilbert
Brasil: ocho Obamas y una canción de Caetano sobre Guantánamo
El pulso de las presidenciales norteamericanas se siente de manera especial en Brasil, especialmente entre los millones afrobrasileños. ¿Cómo explicar sino que en las recientes elecciones municipales ocho candidatos se presentaran con el seudónimo de Barack Obama? La legislación electoral es más que tolerante con la imaginativa capacidad de los brasileños para el uso del alias. Recuerdo todavía los comicios del 2002, en los que uno de los tantos aspirantes con sentido de la extravagancia resolvió presentarse en sociedad bajo el apodo de
"Nadie". Votar por
"Nadie", se decía, con evidente ironía, era un ejercicio de civismo.
De hecho, cada elección se convierte en una competencia paralela por el sobrenombre más delirante. Pero la presencia de los ocho Obamas parecería señalar algo más que la adopción de un mote ocurrente. Alexandre Nunes Jacinto, un vendedor de equipos de aire acondicionados se dio a conocer como Alexandre Barack Obama después de enterarse la historia del candidato demócrata. "Al igual que Barack, yo creo que el racismo es algo que tenemos que dejar atrás", dijo. Claudio Henrique dos Anjos se postuló en la periferia carioca, donde se bautizó como el Barack Obama de Belford Roxo. Davi Cardoso, en el estado de Minas Gerais, se presentó como Obama del Asentamiento. Ninguno de los Obamas brasileños tuvo suerte en el primer turno de las municipales. Pero la apropiación de la figura de quien hasta hoy emerge como el favorito de una contienda electoral con repercusiones mundiales, es apenas uno de los síntomas del enorme interés que existe en Brasil por saber quién llegará a la Casa Blanca (y qué consecuencias le traerá a Sudamérica).
En ese sentido, es interesante el registro de los acontecimientos que tiene un intelecual de la talla de Caetano Veloso. Caetano es algo más que un extraordinario cantante y compositor. Desde hace un tiempo que el autor de "Terra" viene siguiendo con lupa lo que sucede en EE.UU. Veloso ha cantado a Michael Jackson y Bob Dylan, ha glosado a Susan Sontag, ha hablado de Frankin Delano Roosevelt, alabado a Thelonious Monk, Chet Baker y Ella Fitzgerald. Su libro-memoria Verdad tropical, es, entre otras cosas, un recuento condensado de esa relación de azoramiento y espanto que le produce la cultura (y la política) norteamericana. Y por eso no es de extrañar que dedique parte de ese diario en tiempo real que viene escribiendo en su blog, Obra em Progresso, a meditar sobre la carrera presidencial en los Estados Unidos. En referencia a uno de los debates entre Obama y McCain escribe: Obama tartamudeaba un poco. No sentí aquella pretendida naturalidad cuando llamaba a McCain por su nombre, John. Este, por su parte, no lo miraba. La manera de pronunciar sus palabras y entonar las frases es siempre más bonita en Obama. McCain no lo mira a Obama y eso me dio la impresión de un punto de vista racial. Caetano muestra cierta perplejidad por el personaje de Sarah Palin, la aspirante republicana a la vicepresidencia. Odiaría ser hijo de ella.
A fines de los 80, Caetano escribió una canció profética: "Norteamericanos".
Los norteamericanos sienten que algo se perdió
Algo se rompió, se está rompiendo
¿Acaso hablaba del "sueño" que Wall Street viene sistemáticamente demoliendo?
El nuevo disco de Caetano (en preparación) incluirá una canción que permite que puede escucharse y leerse en contrapunto con las viejas obsesiones del artista bahiano. La canción se llama "Base de Guantánamo", escenario de torturas y vejaciones que dicen bastante de la era Bush, al menos para Caetano.
El hecho de que los norteamericanos no respeten los derechos humanos en suelo cubano/ es demasiado fuerte simbólicamente como para no sacudirme
Escúchenlo cantarla en este video. En la misma página, Veloso explica por qué la escribió.