viernes, 24 de octubre de 2008 21:27
Abel Gilbert
El manotazo de Cristina: de la guerra del campo a de las AFJP
La decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de nacionalizar las jubilaciones privadas vuelve a traer recuerdos virajes compulsivos del pasado y proyecta en el horizonte nuevas imágenes de descalabro. Otra vez, los argentinos se someten a los vertiginosos ejercicios pendulares. Ayer neoliberales, hoy estatistas, mañana quién sabe. ¿El eterno retorno?
Las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) no gozaban en los hechos de popularidad. Las promesas publicitarias de los años noventa (aquella inverosímil cancioncita de Forever young como anzuelo) se habían evaporado: el Estado venía completando los acotados haberes que entregan a la primera camada de jubilados "privados". La crisis del empleo en blanco, por otra parte, había hecho que solo el 40% de los 9,5 millones de afiliados contribuyera al sistema. La de las AFJP, opinó días atrás el economista Eduardo Curia, ha sido, en ese sentido,"una especie de eutanasia asistida".
Durante los Gobiernos del peronista Carlos Menem, el "padre" de las AFJP, y el radical Fernando de la Rúa (que redujo los haberes jubilatorios un 13%, en nombre del sacrosanto ajuste), el Estado se quedó sin capacidad de financiamiento y eso derivó en la cesación de pagos. Se había generado un enorme agujero negro en la cuenta de Seguridad Social del Tesoro en virtud de que el dinero que le entraba por los aportes de los asalariados era girado a las AFJP. Para cubrir ese rojo, se emitieron títulos públicos por 24.800 millones de euros. Esos títulos fueron comprados en buena parte por las AFJP.
"Estamos haciéndonos cargo de las consecuencias de las políticas de saqueo. Vivimos el final de una época a nivel mundial. Es por este contexto que decidimos avanzar en una decisión estratégica", dijo Cristina K. al anunciar la estatización de los 22.880 millones de euros que fueron invertidos por las AFJP en bonos del Estado, títulos extranjeros, acciones y plazo fijo.
Las cosas que le dijeron...
También hubo voces a favor.
¿Cómo creerle a los K?, se preguntan bno obstante hasta los que podrían simpatizar con la medida.
Apenas semanas atrás, el mismo Gobierno negociaba con el Club de París y los los tenedores de deuda argentina que no habían entrado en las tratativas del 2005. Tan lejana parecía la posibilidad de eliminar las AFJP que, durante el reciente debate por el presupuesto nacional del 2009, el diputado opositor Claudio Lozano presentó un proyecto en esa dirección y fue rechazado.
¿Qué pasó en el medio? "La crisis mundial", alegan en el Gobierno. Pero las afirmaciones de Cristina K. no logran ser muy convincentes. "Desarmar el negocio de las AFJP es una buena noticia, recuperar las jubilaciones del Estado también lo es. Hacerlo para tener caja electoral y para mantener la agonía de un plan económico basado en el subsidio a los amigos, no", escribió Jorge Lanata, director del diario Critica.
No es un tema menor: el país debe pagar el año que viene unos 20.000 millones de dólares a los acreedores. El precio de la soja se ha derrumbado. Las arcas fiscales se debilitan. ¿De dónde se puede sacar dinero?
Entonces sucedió lo que sucedió.
El efecto Cristina llegó hasta la Bolsa de Madrid.
El mundo económico está intranquilo. Y no se podría decir a ciencia cierta que la gente, la sociedad, está eufórica.
¿Se midieron bien los pasos? ¿Ha sido un acto de audacia política o algo que se parece al suicidio?
En 1993, el diputado peronista Oscar Parrilli fue uno de los que defendió "con orgullo y convicción" en el Congreso el proyecto jubilatorio de Menem y su "superministro" Domingo Cavallo. Hoy, Parrilli es el secretario general de la Presidencia, uno de los pocos hombres claves que rodean al matrimonio Kirchner.
En aquellos años noventa, Elisa Carrio era una furibunda opositora del menemismo y luego de De la Rúa. Para ella también las AFJP habían sido un "saqueo" a los jubilados y proponía "la vuelta al sistema estatal, pero esta vez, de un verdadero reparto solidario". Ahora, Carrio, líder de la Coalición Cívica, dice que los Kirchner se quieren quedar con los ahorros de los argentinos. Habla lisa y llanamente de robo.
Roberto Lavagna fue ministro de Economía de Néstor Kirchner hasta que, en el 2006, terminaron peleados. "Es inexplicable que vayamos de un extremo al otro en un tema que es esencialmente de futuro y de largo plazo", aseguró sobre la súbita estatización. Para Lavagna, el Estado históricamente despilfarró en sus déficit fiscales los recursos de los jubilados. Llegó el turno de las AFJP y estas "se abalanzaron en obtener ganancias rápidas": de cada diez pesos depositados, entre tres y cuatro pesos quedaban en comisione y seguros. "Pero también es cierto que cada uno de los sistemas tuvo y puede tener sus ventajas". Lavagna reclama un país "serio, racional, responsable, en lugar de moverse del privatismo salvaje de los noventa al estatismo no menos salvaje ahora". Tal vez pide lo imposible.