domingo, 23 de noviembre de 2008 21:10
Abel Gilbert
El suicidio como espectáculo: la última venganza de un policia represor
El ex comisario Mario "Malevo" Ferreyra, uno de los símbolos de la represión de la última dictadura argentina (1976-83) en la norteña provincia de Tucumán, se suicidó ante las cámaras del canal de noticias Crónica TV. "Malevo" tenía 63 años. La justicia lo buscaba por presuntas violaciones a los derechos humanos. Se disparo para no entregarse ante la Gendarmería. Su muerte "en vivo y en directo" introdujo un tono de obscena espectacularidad a un tema que sigue siendo altamente sensible en este país. Hace 23 años, durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, las imágenes del histórico juicio a las Juntas Militares eran exhibidas en la pantalla de la televisión del Estado sin sonido, por temor a que parte del Ejército, que veía con muy malos ojos ese proceso, se rebelara (lo que finalmente sucedió y condujo a las leyes de impunidad, en 1987). Despojada de hondura histórica, la muerte de Ferreyra terminó mostrándose bajo las leyes del entretenimiento a cualquier precio. Los televidentes que la "vieron" nunca se enteraron de quién realmente se trataba.
"Malevo" (pendenciero, en la jerga local) admiraba a Francisco Franco y a los rudos del cine norteamericano, John Wayne, Charles Bronson. Como si fuera él mismo un personaje del Far West, calzaba un sombrero aludo. Vestía botas altas de cuero y camisas negras. Solía contar, en clave épica, que tuvo su primera escopeta a los 11 años, y que con esa arma atravesó a un halcón en pleno vuelo. Durante la dictadura lo acusaron de ser un salvaje torturador. Aunque suene insólito, hasta sus jefes en Tucumán le llamaron la atención por "matar sin razón".
Ferreyra siguió en la policía tucumana a las órdenes del general Antonio Bussi, que en los noventa fue electo gobernador de la misma provincia en la que impuso sus reglas salvajess. Si Bussi pudo llegar tan alto, limpiando su prontuario, por qué no podía él aspirar a un objetivo similar. "Malevo" lo creyó realmente posible en el país de la impunidad, y fundó un partido político, "HoNor", (Horizonte Norteño).
Fue acusado de asesinar salvajemente a tres delincuentes. "La Justicia es lenta. La policía tiene que ser violenta de por sí", se excusó.
Los últimos años los pasó en libertad bajo fianza. Pero fueron los años en que volvieron a abrirse las causas por violaciones a los derechos humanos. "Malevo" fue testigo de lo que parecía imposible: la condena a prisión perpetua del mismo Bussi. Cuando supo que la justicia estaba detrás de sus pasos, amenazó con tomar una "decisión drástica". La tarde del viernes, subido al techo de su casa, con la mirada puesta en los gendarmes que tenían orden de capturarlo, dijo ante las cámaras de televisión que tomaría el mismo camino que Aníbal, el general cartaginés héroe de las Guerras Púnicas, el genio de los Alpes, el estratega admirado por Napoleón, que se suicidó con un veneno que guardaba en su anillo, en el año 183 antes de Cristo, para no entregarse a los romanos. Pero "Malevo" no tenía su genio militar. Si a algo se podía parecer, por su crueldad, era a Hannibal Lecter. A su criterio, detrás de las causas que buscan conocer el destino de las víctimas de la dictadura hay intereses económicos porque los deudos cobran unos 50.000 euros "por cada preso o desaparecido".
Los restos del ex comisario fueron velados el domingo y sepultados en el cementerio de la localidad tucumana de Los Pereyra. Algunos medios, que simpatizaban extrañamente con el personaje, aseguraron que "una multitud" acompañó el cortejo. El Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) anunció ayer "sanciones" contra el canal que transmitió el suicidio sin pudores. Juan Gabriel Mariotto, titular del organismo, reveló haber hablado con los directivos de Crónica TV cuando se daban las primeras imágenes. "Ellos me argumentaron el crecimiento del rating", dijo que le respondieron. ¿El show debe continuar?