martes, 17 de febrero de 2009 16:29
Abel Gilbert
Golpeadas
En 1948 se grabó en Buenos Aires el tango "Cargamento", con música de Arturo Galucci y texto de Raúl Hormaza..
Todo el barrio ya está al tanto
que soy un fiaca, un curdela,
es por culpa de tu lengua
que muchas veces te fajo (golpeo).
Sabés que si no trabajo
es porque sufro del reuma.
Tal vez Graciela Aguirre nunca escuchó "Cargamento", pero las escenas que el tango describe no le eran ajenas. Había denunciado a su concubino Ricardo Avila varias veces por violencia doméstica. Nunca le hicieron caso. Hasta que una noche le cortó la garganta con un cuchillo, tras socorrer a su hija. Un fiscal de instrucción, que nunca quiso escuchar su relato de los hechos, la acusó por homicidio simple. Estuvo dos años presa y acaba de ser absuelta.
La primera vez que le tomaron declaración, a cuatro horas de aquel 4 de junio del 2007, Graciela Aguirre dio su testimonio ante la policía con los senos al aire y descalza. En su cuerpo se dibujaban la marca de los golpes y la sangre. Dijo que no quiso matarlo. Que había sido un accidente y hasta intentó frenarle la hemorragia. "Le había pegado a mi hijo de cuatro años. Y luego, a la nena. A la que le había roto un vaso de vidrio en la cabeza.Yo quería que la soltara. La tenía agarrada de los pelos y ella se había metido para defenderme", cuenta ahora que recuperó su libertad. La Justicia la absolvió por entender que lo suyo fue en defensa propia y de sus hijos.
Lo cierto es que antes de que se desencadenara la tragedia, Graciela Aguirre venía reclamando a gritos a las autoridades que encarcelaran a su concubino, cuyos raptos de ira se hacían intolerable cada vez que tomaba de más: Pero esa demanda nunca fue escuchada.
"¿Por qué no se busca un abogado", le decían, a veces, con sumo desinterés administrativo. Es por eso dice que hoy todo lo ocurrido pudo haberse evitado.
De chica, Graciela Aguirre tuvo poliomelitis. La fuerza de voluntad la sacó adelante. Un día lo conoció a Avila. "Al principio él me pareció un tipo dulce, amable, atento. Era muy gracioso", recuerda. A la distancia cree que esa era su máscara. Pronto, pudo ver el verdadero rostro.El maltrato no se frenó con la maternidad. Avila, que pesaba 100 kilogramos, la golpeaba aún embarazada. El alcohol encendía la mecha de la violencia. Graciela Aguirre abandonó la casa pero él la perseguía, la amenazaba por teléfono. "Puta de mierda" e "inservible", era lo más amable que le decía en esas circunstancias-
El caso de Graciela Aguirre adquirió inusitada relevancia mediática. No faltaron quienes lo presentaron como una excepcionalidad. Pero hubo y hay miles de Gracielas Aguirre en la Argentina, donde desde diciembre del 2008 gobierna una mujer, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. De acuerdo con la filial local de Anmistía Internacional, solo la Dirección General de la Mujer de la ciudad de Buenos Aires recibe unas 10.000 denuncias anuales. AI se tomó el trabajo de contabilizar las veces que los diarios de este país reportan de caso de violencia doméstica que terminan con la muerte de la mujer. "El problema es tremendo", concluyó Rafael Barcas, de AI, tras verificar que entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de julio de ese mismo año habían fallecido 81 mujeres en manos de sus parejas, ex parejas o un miembro varón de su espacio familiar.
"No tendría que haber pasado por esto", dijo ayer Graciela Aguirre, que pudo vivir para contarlo."Quiero tratar de olvidar, aunque es difícil. Pero yo supongo que el tiempo cura todo. Quisiera recuperar mi vida y hacerme tratar, pero hasta ahora, por cuestiones económicas, no pude pagar un psicólogo".