La historia del hostigamiento a los cantores y músicos populares es larga y espeluznante en esta parte del mundo. Me vienen a la mente el asesinato de Víctor Jara, tras el golpe pinochetista en Chile, en 1973, el simulacro de fusilamiento al que fueron expuestos Caetano Veloso y Gilberto Gil, en 1969, por los militares brasileños. Recuerdo las torturas sobre las manos del pianista argentino Miguel Angel Estrella, o los actos de censura contra Mercedes Sosa, Horacio Guarany y María Elena Walsh. "Si se calla el cantor, calla la vida", cantaba ese Guarany dando cuenta no solo el valor de la voz de un artista popular sino el campo de fuerzas al que lo sometía el poder político. La orden de silencio era una de las formas de la muerte en vida. ¿Suceden hoy estas cosas o hoy pueden ser su caricatura?

            "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa". La cita de Carlos Marx, tantas veces glosada, pertenece a su clásico El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte y no deja de ilustrar un reciente episodio argentino al que se lo ha querido hacer pasar por un nuevo antagonismo entre el Estado y un artista popular. Algo que, en el mejor de los casos, es un caso impositivo. Esta es la historia. Mejor dicho, la farsa.

            Hay un grupo de cumbia de la provincia de Santa Fe que se llama Las Palmeras. Ese grupo ha compuesto una canción que se llama "¿Por qué la votaste?". A modo de sermón, dicho por alguien que sabía lo que "iba a suceder", el cantante  le dice a su oyente: "Hoy estás llorando porque te engañaste. ¿Para qué, para qué le creías? Todas las mentiras que ella te decía".  La música de Las Palmeras no es lo que se dice "inspirada". El acordeón cita al pasar la "Marcha peronista", el himno del partido que hoy gobierna el país.. El cantor recuerda que "el pueblo entero" le dio el voto a una "niña" que hizo "promesas en los barrios". Pero ese pueblo "ahora está enojado" porque la "ingrata" prefirió como amigos "al Rey Juan Carlos, Margaret Tatcher y un dictador". Por eso, ese pueblo "llora su traición".

            La canción es en rigor de 1998 y en su momento pasó casi inadvertida, o superada por otra manifestación del mal gusto. Pero "¿Por qué la votaste?" volvió al éter como el ave Fénix de la chabacanería y de la mano de las marchas opositoras contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se ha transformado en el canto de guerra de las protestas de los productores agropecuarios. En youtube se la puede ver acompañada de imágenes de la jefe de Estado.

            Resulta ahora que Las Palmeras, que al compás de la crispación y el malentendido ganó inusitada popularidad, está siendo investigada por la justicia y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), por una presunta evasión de impuestos que supera el millón de dólares. Las oficinas del grupo fueron allanadas y no faltó en Buenos Aires quien vio en esa obsesión del fisco un acto de venganza estatal, un remedo de los tristes episodios de los años setenta. Marcos Camino, el líder de Los Palmeras, negó lo obvio: no podía, en 1998, dedicarle una canción a quien solo era senadora. Tampoco tenía la bola de cristal o el don de avizorar el futuro (algo que ni la pitonisa más avezada, el mejor astrólogo o lector de las runas escandinavas podría hacer tratándose la Argentina de un país sumamente impredecible). Es más: Camino aseguró que la canción había sido dedicada a  una reina del carnaval de Gualeguaychú, que por ese entonces defraudó a su público tras ser elegida.

            -Bien, entonces por qué la canción incluye la melodía inicial de la Marcha Peronista- quisieron saber algunos periodistas.

            Y Camino dijo:

            -Es que nosotros somos peronistas.

            De hecho, en plena campaña electoral del 2003,  Las Palmeras comuso el tema "Que vuelva Carlos", una oración de súplica por el regreso a la presidencia de Menem. Camino no quiere ser considerado un cantante épico una bandera de los adversarios más furiosos del kirchnerismo (deberían, ellos, fijarse más en divas como Susana Giménez, que sugieren la aplicación de la pena de muerte, por ejemplo). Y prometió enderezar su ruta con el fisco. Dice que hubo una confusión por una "factura mal confeccionada".