lunes, 08 de junio de 2009 18:49
Abel Gilbert
El show debe seguir
¡Carlos Menem quiere volver a ser presidente de los argentinos en el 2010!
Dijo que retornará porque el matrimonio Kirchner no es verdaderamente peronista.
Y, por eso, reclamó primarias en su partido.
Ya.
En esa lucha por lo verosimil, Menem hizo su primera aproximación proselitista en la televisión: entró a "Gran Cuñado", la versión autóctona de "Gran Hermano" que tiene como protagonistas a una troupe de imitadores de la clase política de este país. El Menem "real" conversó de manera muy animada con los sosías de Néstor y Cristina Kirchner, así como los otros candidatos a los comicios legislativos del 28 de junio. Y en ese encuentro afable, distendido, repleto de ironías, Menem y su coro de simuladores redujo aún más la distancia entre ficción y realidad institucional.
Francisco De Narváez, un magnate de origen colombiano que se presenta como figura estelar del peronismo disidente, ha seguido los pasos de Menem -cuya campaña había financiado en el 2003- y también entró a la casa de "Gran Cuñado". Con enorme soltura, bailó junto con su doble, mientras Marcelo Tinelli, el presentador del programa, se reía con desparpajo. El efecto de "Gran Cuñado" es notable. Aquí se habla del "baile" del candidato y no de una investigación del fisco según la cual De Narváez no podría justificar un incremento del 900 % de su patrimonio en los últimos cinco años.
Pero no se crean que esta vocación por el entretenimiento es propiedad exclusiva de los adversarios del Gobierno. Por estas horas se anuncia que el gobernador de Buenos Aires, la provincia más importante de la Argentina, Daniel Scioli, también se presentará en "Gran Cuñado" en ejercicio del "derecho a réplica". Se lo verá, entonces, junto a su "replica" (su sosías).
Scioli hoy es un aliado fundamental de los Kirchner. Entró a la política de la mano de Menem, a fines de los años noventa.
El show debe seguir.