La Argentina tiene forma de pelota. Y debe ser por eso que elfútbol es algo muy pero muy importante para la mayoría de sus habitantes. Sehabla de fútbol hasta por los codos, en todas partes. Y no hablar ese lenguajees, en cierto sentido, condenarse a sutiles o abiertas formas de exclusiónsocial. Porque aquí las identidades muchas veces se construyen en función delos colores del equipo elegido. La afinidad por una misma camiseta  puede encaminar un vínculo o establecer lalínea de la antipatía. A eso hay que sumarle las figuras tutelares de DiegoMaradona y, ahora, a Lionel Messi. Por todo eso, y mucho más, que excede losimbólico y nos lleva a la política, es que el Gobierno de la presidentaCristina Fernández de Kirchner ha pensado en estatizar el jugosísimo negocio dela televisación de los partidos de fútbol. “Es positiva cualquier medida quetienda a democratizar las distintas situaciones en el plano social y que ademásmayor cantidad de gente pueda acceder a ver el fútbol", explicó elministro de Economía, Amado Boudou.

            ¿Cómo sellegó a esto? Bueno, el pasado martes, el Comité Ejecutivo de la Asociación delFútbol Argentino (AFA), bajo el liderazgo del eterno e incombustible JulioGrondona, resolvió por “unanimidad” rescindir el contrato con TSC, la sociedadque forman el Grupo Clarín y TyC Sports. La ruptura no deja de tener su costadoirónico: fue Grondona quien hace 18 años impulso uno de los contratos máscontrovertidos de la década del noventa, por el cual la AFA cedió hasta 2014los derechos televisivos a empresas privadas. 

            Qué notablelo de Don Julio, ¿no?

            Asumió comopresidente de la AFA el 6 de abril de 1979, en plena dictadura y en medio deuna asamblea controlada por el temible vicealmirante Carlos Pedro Lacoste,organizador del Mundial 78 y ex vicepresidente de la FIFA. Los militares sefueron después de perder una guerra, pero Grondona nunca se movió de su silla.Los sucesivos Gobiernos elegidos democráticamente (Raúl Alfonsín, Carlos Menem,Fernando de la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner) en algún momento soñaron consacárselo de encima. Siempre ha ocurrido lo contrario con el hombre cuyo lemaes “todo pasa”, pero él queda.

            No fueGrondona el que anunció el núevo régimen de televisación sino su portavoz,Ernesto Cherquis Bialo. “El contrato (con TSC) acaba de morir”, dijo. Y agregóque, en adelante, “la AFA está dispuesta a comenzar cualquier negociación” paravender “al precio que valen los derechos de sus pertenencias”. BorisLisnovsky,  vicepresidente delIndependiente, definió así el nuevo escenario: “comienza una nueva etapa y seforma con el Gobierno una sociedad".

             La AFA resolvió su divorcio de TSC después deque Boca Juniors y River Plate, los dos equipos más importantes de este país,recibieron la garantía de que los clubes de fútbol no estarán expuestos a lacataratas de reclamos judiciales ya anunciados por la contraparte. TSC hizo unúltimo intento para mantener la relación comercial y ofreció 50 millones deeuros por la temporada 2009-10, lo que representaba unos seis millones de eurosmás respecto de su anterior oferta. Pero el Gobierno ya había ofrecido 110millones de euros por el mismo período.

            . ¿No sepodrían resolver otras asignaturas pendientes con esos 110 millones de euros?“El Gobierno debería apostar a un plan de contingencia para atender a la genteque sufre la extrema pobreza. La mitad de los indigentes del Gran Buenos Aires,alrededor de 500.000 personas, no recibe ningún tipo de asistencia estatal”,dijo Ernesto Kritz, director de SEL Consultores. Después de varios añosmarcados por la inclusión social y el crecimiento económico, el ciclo iniciadoen 2002, tras la devaluación, comenzó a mostrar sus grietas. La pobreza volvióa expandirse en 2007 como consecuencia de la inflación. Luego llegó la crisisfinanciera mundial, con el consabido impacto en el mercado laboral. Se estimaque, en la actualidad, hay 11 millones de pobres, el 32% de la población. Esos110 millones de euros, dice la oposición, servirían para garantizar dos años decontención a los sectores sociales menos favorecidos. El Centro de Estudiossobre Nutrición Infantil (Cesni) da cuenta de que en la Argentina nacen unos950 bebes pobres por día. Cuando Unicef realizó su último informe, en 2007, losniños nacidos en hogares pobres eran 605.

            La rupturaentre la AFA y TSC tiene lugar en momentos críticos para el único deporte quemoviliza extraordinarias pasiones en la Argentna. Los equipos le deben a susjugadores unos 40 millones de euros. A su vez, estos clubes le adeudan al fisco55 millones de euros, que serán descontados del nuevo acuerdo entre la AFA y elEstado.

La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de estatizarlas transmisiones televisivas tiene como trasfondo la dura pelea políica entreel Gobierno y el Grupo Clarín. “Néstor le clavó un pelotazo en el ángulo aClarín”, señaló el diario Críticasobre la estrategia del ex mandatario y esposo de la actual jefa de Estado paradebilitar al grupo periodística. Según el diario La Nación, el Gobierno ahora evalua incorporar al canal público yasociarse con Telefé, la emisora líder de la Argentina, y propiedad deTelefónica, para garantizar la prestación del servicio a precios más accesiblespara millones de abonados.

             “El fútbol es una de las pocas actividadeshumanas donde la Argentina es potencia mundial. Además es el deporte máspopular y sus protagonistas provienen por lo general de los sectores máshumildes, que son los que no pueden ver en directo los partidos más importantesporque en la actualidad se pasan en canales de cable codificados a un costobastante alto. Por dar un ejemplo: el pibito Maradona de Villa Fiorito hoy nopodría ver los partidos del Boca”, señaló Pagina12.

            “Hoy es undía muy grato para mí, que he luchado durante años contra esta infamia. Esperoque pasado mañana también sea un día grato, cuando sepamos los planes delGobierno”, dijo Víctor Hugo Morales, el periodista deportivo que, en el Mundialde 1986, relató el antológico gol de Maradona a los ingleses. La oposicióncriticó no obstante la intención gubernamental de asociarse con la AFA. “Unabuena causa en malas manos”, dicen algunos dirigentes.

            Y, como erade prever, el partido que juegan el Gobierno y las empresas a las que lesrescindieron el contrato, se jugará muy rápido en las altas esferas políticas.El presidente de TyC, Marcelo Bombau, ya fue a tocar las puertas de la embajadade Estados Unidos para pedir ayuda. Tres de sus socios son capitalesnorteamericanos.

            Casi todossaben aquí que el nuevo acuerdo no terminará con las malas administraciones delos clubes argentinos. Los derechos televisivos pueden cambiar de dueño. Perotodo lo demás seguirá igual. O peor. Ya lo anticipó el secretario Ejecutivo dela AFA, José Luis Meiszner: “Que el futbol esté mal es culpa nuestra, queademás de administrar plata administramos sentimientos, y muchas veces con lafinalidad de seguir adelante echamos mano a recursos extraordinarios en vez debuscar la mejor gestión para los ordinarios. Somos una buena parte del problemay ahora debemos serlo de la solución”.