Extraño, ¿no? El mismo día que un objeto metálico se estampo contra el rostro de Silvio Berlusconi, a miles de kilómetros de Milán, en Chile, un magnate que es dueño de un club de fútbol recientemente campeón, un canal de TV y una exitosa compañía aérea, ganó con holgura la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
"¿Sebastián Piñera? Es un Berlusconi atenuado, a la chilena, pero con la misma configuración", me dijo el perspicaz historiador Alfredo Jocelyn-Holt sobre el hombre que puede llevar a la derecha al poder, algo que no ocurre desde 1958, cuando Jorge Alessandri Rodríguez derrotó al socialista Salvador Allende Gossens.
"Le pido a Dios que nos de a todos, a todas las chilenas y chilenos, el coraje, la fuerza, la prudencia y la valentía para que todos juntos podamos construir una patria más libre, más grande, más justa y más fraterna", dijo Piñera en la noche del domingo. Le había sacado 14 puntos de ventaja al demócrata cristiano Eduardo Frei. Sus seguidores, a los que le habló en el centro de Santiago, ya lo llamaban presidente. Había muchos jóvenes allí. Jovenes de clase media. ¿Qué ven en ese hombre?
Piñera nació en 1949, está casado con Cecilia Morel Montes y tiene cuatro hijos. Según Forbes, tiene una fortuna de 1000 millones de dólares. Pero aquí en Santiago creen que la cifra es superior. Piñera es un hombre sumamente audaz, y no solo porque le gustan las alturas y pilotear su helicóptero. Es dueño de acciones en la compañía LAN-Chile, el canal Chilevisión y el Colo-Colo. ¿Cómo no asociarlo con Berlusconi?
Michelle Bachelet lo derrotó en las presidenciales de 2005 en la segunda vuelta. Y, desde entonces, trabajó de manera incansable para tomarse revancha. Aunque comenzó a acumular su fortuna durante el régimen militar, Piñera fue un opositor moderado a Augusto Pinochet. Votó NO a su Constitución y en el plebiscito en el que intentó perpetuarse. Pero, en 1998, cuando el dictador fue detenido en Londres, por orden de Baltasar Garzón, pidió a viva voz por su retorno, sano y a salvo, al igual que entonces presidente y actual rival electoral, Eduardo Frei Tagle. Conoce al dedillo el arte de la especulación financiera. "No es un creador de empresas, sino alguien que compra barato y vende caro", le explicó Jocelyn-Holt a este cronista.
El nombre de Piñera estuvo asociado a un escándalo que, en otro país, lo habría llevado entre rejas: se aprovechó de información clasificada para comprar acciones de LAN. "Si como particular no pudo resistir la tentación de ganar 330 millones de pesos (442.000 euros) en una ´pasada´, ¿qué garantía tenemos de que va a resistir, como presidente, de ganar 330 millones de dólares, contando con toda la información privilegiada que se goza por la naturaleza de ese cargo". La pregunta se la hizo Hermógenes Pérez de Arce Ibieta, un columnista furiosamente pinochetista, que decidió no votarlo. Pero muchos jóvenes, insisto, esos jóvenes que saltaban en la Alameda, y coreaban su nombre en la noche de Santiago, ven en Piñera un modelo factible de ascención económica vertiginosa. Si él lo hizo, ¿por qué no nosotros? Razonan. El candidato de la alianza de derechas los complace y promete fomentar ese camino del éxito entre quienes poco o nada tienen. Piñera llega a la segunda vuelta del 17 de enero en condiciones inmejorables. Si gana, dicen, será su propio ministro de Hacienda, y Chile se volverá más tecnócrata. Jocelyn-Holt se permite una ironía profética: "con él en La Moneda tendremos enseñanza obligatoria del catecismo vía twiter en todas las escuelas públicas. Y el filósofo del nuevo régimen será Paulo Coelho". Ver luz con "I". La "I" de incertidumbre.