lunes, 22 de marzo de 2010 14:41
Abel Gilbert
Argentina: en nombre del padre
Esta historia, que no ha terminado aún, tiene comienzos enlos años setenta. Sus efectos a veces son sutiles, subterráneos. Pero, derepente, vuelve a un primer plano y es casi imposible desviar la vista. En esosaños setenta, la Argentina tenía una deuda externa de unos 6000 millones dedólares. Era un pasivo tolerable y no afectaba en líneas generales el desarrollodel país. El 24 de marzo de 1976, los militares tomaron el poder yprofundizaron hasta el paroxismo la violencia estatal contra los ciudadanos.Cuando lo abandonaron, después de ser derrotados por Gran Bretaña en la Guerrade las Malvinas, la deuda llegaba a los 40.000 millones. La democracia serestablecía con una enorme debilidad. El presidente Raúl Alfonsín no quiso o nopudo, por los temores consabidos los fantasmas del pasado, declarar nula esadeuda contraída por la dictadura.
A lo largode estos años, la deuda externa argentina alcanzó límites estratosféricos. Trasel descalabro económico de diciembre de2001, un irresponsable presidente provisional, Adolfo Rodríguez Saá, declaró lacesación de pagos. El Gobierno de Néstor Kirchner, que en esos tiempos en losque detentaba una sorprendente y masiva aprobación social, fue el primero que,en el 2005, negoció en condiciones favorables una negociación con losacreedores que permitió una quita significativa de la deuda privada.
Por estosdías, los Kirchner ya no tienen esa popularidad. La clase media por lo generallos aborrece. Muchas veces el desencanto deviene malestar irracional. El kirchnerismo ha perdido el predominioparlamentario y libra batallas cotidianas con la oposición. En este contexto esque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió, en enero pasado, queera el momento de pagar con reservas del Banco Central los servicios de ladeuda externa prevista para este año. El presidente del Banco Central se opuso.La oposición se opuso. Y la jueza María José Sarmiento les dio la razón.Redrado terminó renunciando y el Gobierno intenta ahora avanzar en el uso delas reservas internacionales. El presupuesto de este año contempla en rigor unapartida de dinero para pagar esa deuda. Sucede que los Kirchner quierenutilizarla para obra pública y otros favores sociales. Sus adversarios temenque esa política, por momentos clientelista, vuelva a trocar sentimientos y quela aversión de hoy a la pareja presidencial devenga otra vez en tenue simpatía,en medio de una nueva ola de consumo y crecimiento de la economía.
La jueza Sarmiento ha quedado comoemblema de la oposición.
La juezaSarmiento es la hija del coronel retirado Luis Sarmiento.
El padre de la jueza tiene de 85años y está acusado de cometer 43 arrestos ilegales agravados por torturaseguida de muerte.
Los hijos no son responsables delo que hacen los padres.
La jueza dijo que el Gobiernopersigue al padre para vengarse de ella.
"El Gobierno está detrás de lamedida contra la jueza Sarmiento, es una acción coordinada del Gobierno paraintimidar a los jueces", aseguró el ex presidente Eduardo Duhalde.
Rubén Dunda era presidente de laCámara de Diputados de la provincia de Santa Fe en 1973. Entonces creó unaComisión parlamentaria que investigó el secuestro, tortura y asesinato delestudiante Angel Brandazza. En ese caso, que conmocionó a la provincia, yaaparece el nombre de Luis Sarmiento. "Tuve y tengo la impresión de queSarmiento era un especialista", dijo Dunda sobre su habilidad para utilizar lapicana (descarga eléctrica sobre el cuerpo del prisionero). Se lo conoció como "elmago de la picana".
El coronelSarmiento es investigado desde el 2005. "La jueza nos ha mentido a todos,porque conocía la situación judicial de su padre en relación con los delitos delesa humanidad cometidos durante la dictadura", la acusó el ministro delInterior, Anibal Fernández.
Deuda ydictadura. El perro se muerde la cola en la Argentina.