Otra vez en Río. Río de Janeiro. Río, tan atada a su pasado de esplendor, tan pendiente de reeditarlo en el futuro que el presente a veces la pasa por encima. Pero el presente entra por una ventana que nunca puedes cerrar. Si lo sabrán aquí. Las lluvias quedaron atrás y la imagen de una ciudad colapsada comienza a salir de las pantallas. La normalidad reclama otros planos y otros hábitos. Y, sin embargo, el presente se empecina, pelea, no quiere perder su visibilidad.

            Por las avenidas Atlántica y Veira Souto, que bordean a Copacabana e Ipanema, los vecinos de los barrios emblemáticos de la "ciudad maravillosa" desarrollan este domingo de sol todo su repertorio de rutinas hedonistas. Ellos apenas deben cruzar una avenida o caminar un par de cuadras para encontrarse con la naturaleza. De cara al mar realizan sus caminatas, patinan, trotan, pasean sus mascotas,recorren la playa, juegan al voleibol o al fútbol, practican surf.

            Ellos ya han olvidado las molestias de la tempestad.

            Una actriz de culebrones cuenta a una revista todo lo que se demoró en llegar al estudio de grabación.

            Otra actriz relata sus calvarios en momentos que el agua tapaba la calle (ella ensaya unaobra llamada Después de la lluvia, nada menos).

            "Es triste que esto suceda ahora, cuando Río estaba en una etapa tan buena",se lamenta un famoso chef.

            ¿Una etapa buena?

            Esta claro que no habla del fango. El fango que se deslizó desde los morros  y mató a decenas de los habitantes de las favelas, esos polos de la precariedad que cuelgan de los morros (colinas), tan cerca del asfalto, pero, a la vez, tan lejanos en sus expectativas y aspiraciones. En los morros el presente se eterniza. No hay sensación de pasado ni otro horizonte que el deslizamiento. En el morro no se olvida. Se acumulan agravios.

           Los aludes volvió a darle notoriedad a la vida de los favelados. Es la muerte la que casi siempre hace entrar en escena a las favelas. En ese mar de chabolas viven 1,4 millones de personas. De noche, los morros se iluminan como colmenas. Las luces parecen irradiar mensajes cifrados. Arcanos.

            Las primeras favelas se levantaron a fines del siglo XIX. Su proliferación comienza a mediados de los años sesenta. Por entonces, el gobernador de Río, Carlos Lacerda, llevó adelante traumáticas remociones de "favelados" de la zona sur  y los expulsó hacia el oeste. Nació, entonces, Ciudad de Dios. Paulo Lins escribiría una novela perturabadora sobre ese proceso. Luego, en el 2002, Fernando Meirelles la llevaría a los cines del mundo. Todos los presidentes brasileños y gobernadores estaduales quisieron entrar en la historia como aquellos que lograron la paz de los morros y le cambiaron el rostro. Y todos, a su modo, fallaron.

            A estas alturas, el mundo de las chabolas es parte constitutiva de la identidad de Río,a tal punto que en los sofisticados hoteles, los operadores turísticos ofrecen a los clientes el "favela tour". Como ya he escrito alguna vez, desde Madonna a Michael Jackson, pasando por Carla Bruni al Príncipe Carlos, hansentido la curiosidad por esa realidad y se dejaron ver sonrientes en losmorros. Cuando las estrellas del espectáculo se retiran, llega la balacera o el fango.

             El presente de Río (y su mañana) está asociado a ese entorno que se niega, se glamouriza, se condena, se deja librado al azar, hasta que un desastre recuerda cómo son realmente las cosas. Los díasirán corrigiendo esas sensaciones espasmódicas de realidad. ¿En qué lugar de la memoria quedará la tragedia en Morrodo Bumba, de Niteroi, donde fueron sepultadas 50 casas? ¿Quién se acordará de Eduardo dos Santos, el muchacho que fue aplastado por su casa y su salvado por su vecino, que murió en el intento de socorrerlo(su foto recorrió el mundo: la cabeza emerge de las profundidades, entre baldosas y los escombros, su mirada lo dice todo: ha conocido el infierno de las aguas y el barro). 

            Las casas de Morro do Bumba, en el barrio Cubango de Niteroi, habían sido construidas sobreun antiguo basural que funcionó hasta 1981. El desprendimiento estaba, en ese sentido, escrito desde el momento que comenzó la invasión de los terrenos. Las casas se construyeron sobre una colina donde las toneladas de deshechos depositados durante décadas impedían absorber el agua. El suelo siempre fue inestable y peligroso. El déficit de origen fue siempre soslayado por las autoridades comunales. 

            Laurbanización de esas alturas donde suelen desembocar los pobres inmigrantes nordestinos, no solo fue tolerada. Se convirtió en una constante oferta electoral a los desamparados de siempre. "Pavimentación Morro do Bumba. Cada vez mejor", rezaba un cartel olvidado. Su tragedia no es solo natural. Es condeuna matriz demagógica. Desnuda un modelo de gestión.

            Edson Antônio do Nascimento, un ingeniero de la Universidade Federal Fluminense(UFF), fue convocado años atrás para hacer un estudio del lugar de la desgracia. "El gas metano acumulado constituía un riesgo permanente de explosión", avisó.  A esa misma conclusión llegó cinco años atrás la urbanista Regina Bibenstein. "Fue una tragedia anunciada", consideró en ese sentido el presidente del Consejo Regional de Ingeniería y Arquitectura de Río, Agostinho Guerreiro.  La lluvia, al entrar en contacto con losviejos y nuevos desperdicios, aumenta un 30% la producción de un metano que estóxico y explosivo. Para la secretaria estadual de Medio Ambiente, Marilene Ramos, el deslizamiento es obra de esa combinatoria. "Por eso, los supervivientes escucharon un ruido extraño", señaló.

           "El fenómeno de favelización es consecuencia del relajamiento moral yjurídico", dijo el sociólogo Bolívar Lamounier..

            Hay otras18 comunidades levantadas sobre los desperdicios. ¿Qué les sucederá con las próximas lluvias? Las autoridades cariocas se decidieron a acelerar la reubicación de las familias que viven en zonas re riesgo (laderas o áreas con tendencia a anegarse). Son unas 13.000. Hasta ahora, solo el 10% de ese total fue conducida a lugares más seguros. La realización en Río del Mundial de Fútbol en el 2014 y, dos años más tarde, de los Juegos Olímpicos, obliga a Ríoa avanzar definitivamente en la solución de sus deudas urbanas y sociales.

            "¿Cómo fue posible que los cariocas y brasileños en general permitieron que uno de los escenarios más vistosos del planeta llegase a tal punto de degradación? Es imposible encontrar, en cualquier otra parte del mundo, una tarjeta postal depredada a lo largo del tiempo con tanta eficacia", aseguró el semanario Carta Capital.

            El barro se seca. ¿Y el dolor?