La historia es digna de un policial habanero, digna, para ser más específicos, de ser investigada por el comisario Conde, el entrañable personaje de las novelas de Leonardo Padura. La historia, claro, se desarrolla en esa isla crepuscular llamada Cuba. Acaba de suceder.
El chilenoRoberto Baudrand Valdés, gerente de Río Zaza, una empresa que exporta zumos y otros productos derivados -que en su página web muestra una ciudad imaginaria en donde los edificios art-decó son reemplazados por cajas de yogurts, leche semidescremada y vinos, de esos que no se consiguen en el mercado-, se disponía a viajar a Santiago desde La Habana. Allí se enteró que, por disposición del gobierno cubano, no podía salir de la isla. El martes por la noche, fue encontrado muerto en su departamento por parte de susempleados. De inmediato, el Gobierno chileno, un gobierno de derechas, pidió aLa Habana las explicaciones del caso. En Santiago se dice que Baudrand Valdésse ha suicidado luego de los interrogatorios a los que fue sometido por un grupode fiscales cubanos. Pero así comienzan muchos casos que luego terminan con sorprendentes revelaciones. ¿Será este uno de ellos?
Hablar de lo que le ocurrió a Baudrand remite a otro personaje, al dueño de Río Zaza, que no es lateral en esta historia de intrigas y desencantos políticos, cómo se verá.
Hablamos de una de las leyendas más enigmáticas de la guerrilla latinoamericana. Fue, primero, jefe de los escoltas de Salvador Allende. Y fue más tarde un hombre al servicio de Cuba. conspirador que, a su vez, se unió sentimentalmente a una mujer de la aristocracia económica chilena, con quien vive lejos de los oropeles revolucionarios. Se llama Max Marambio,le decían "El Guatón", y ha volado demasiado alto. Pero las alturas marean o imponen la fuerza de la ley de la gravedad. Ha concluido de la peor manera la larga luna de miel con La Habana que bajo la cobertura protectora de Fidel Castro lo llevó, casi en un abrir y cerrar de ojos a convertirse multimillonario.
La caída de Marambio en la isla -esa que ha arrastrado a Baudrand Valdez -, donde llegó a ser una especie de zar de los alimentosy el turismo, comenzó nada menos que el pasado 14 de diciembre, después que se conociera que Marco Enríquez-Ominami, el candidato revelación de las elecciones presidenciales chilenas, cuya campaña dirigía el Guatón, no había pasado a lasegunda vuelta que ganaría otro magnate, Sebastían Piñera.
Solo dosdías más tarde, las empresas de Marambio en Cuba comenzaron a ser intervenidas por la Fiscalía. Parte de su personal administrativo quedó bajo prisión de la Seguridad del Estado. Debido a la falta de liquidez que existe en la isla, el Gobierno a su vez le confiscó una cuenta de 10 millones de dólares. El incidente fue llamado el Santiago "elcorralito de Marambio", en alusión al congelamiento de los ahorros bancariosque experimentaron los argentinos en diciembre de 2001.
Unos 37años antes, Marambio había sido el jefe del Grupo de Amigos del Presidente Allende (GAP). Y había logrado escapar con vida de La Moneda el 11 de setiembre de 1973, en pleno bombardeo. Llegó a La Habana y allí asumió funciones que excedían a su condición de selecto integrante del Movimiento de IzquierdaRevolucionaria (MIR) de Chile.
Fue un hombre al servicio del castrismo. No lo convocaron para combatir el capital: debía acumularlo. Hacer negocios. Y así forjó en la isla una fortuna de más de 20 millones de dólares a partir del momento en que fue nombrado en 1978 y hasta 1983 el primer presidente de Corporación deImportación y Exportación (CIMEX), que operaba con enormes sumas en divisas.Dos años después fundó el holding ING (International Network Group) que agrupaba a más de 30 entidades en España, México, Ecuador y, desde luego, Chiley Cuba. ING se ocupaba también del turismo, de inmobiliarias, de la aviación y del sector agroindustrial con la administración mixta, junto al Ejército, de dos fábricas procesadoras de alimentos. Río-Zaza, cuya fábrica cerró el 28 defebrero, llevó a vender por 100 millones de dólares.
Marambio no solo salvó su pellejo en Chile. También salió ileso de la más intensa purga delas fuerzas armadas cubanas en 1989, cuando fueron fusilados el general Armaldo Ochoa, un Héroe de la Revolución , y el coronel Antonio La Guardia , sus amigos íntimos y compañeros de la sección Tropas Especiales, con quienes había compartido aventuras de toda clase (a De la Guardia lo conocía de los añostumultuosos de la Unidad Popular chilena).
Sus días de esplendor en La Habana los pasaba en una casa en el Biltmore -un selecto reparto a las afueras de la capital. Poseía una importante colección de cuadrosy se daba los mejores lujos. Nada se comparaba sin embargo con su vida en Chile,donde posee un yate de sultán -Oh Solemío II- y un helicóptero Bell 206 que ni siquiera posee Pñera, otro piloto aficionado.
Tanto tenía Max para contar que se dedicó a escribir sus memorias: "Las armas del ayer". Ellibro fue un éxito en Santiago y luego tuvo su edición cubana. La misma se dio a conocer en la Feria Internacional de Libro de Cuba con prólogo de Gabriel García Márquez. El volumen fue elogiado por Fidel Castro. El libro, hay quedecirlo, es muy bueno, y está muy bien escrito.
La buena estrella de Marambio en la isla comenzó a apagarse en coincidencia con los serios problemas de la economía cubana. Según la prensa chilena, el Guatón era,en los últimos tiempos, un severo crítico de la manera en que esta era manejaba por Raúl Castro. De repente, las autoridades advirtieron que en las empresas deEl Guatón existían problemas de corrupción. El hombre que podría haber impedido su ocaso ya no está en el poder formalmente y es Fidel.
Marambio seha llamado por momentos a silencio. Pero en su país, el Gobierno del magnatePiñera ya ha alzado la voz en su defensa, por él y el difunto Baudrand-. Toda una ironía en la historia del conspirador.