La revista Time colocó a Luiz Inacio Lula da Silva a la cabeza de las personalidades más influyentes del mundo. A Barcak Obama le tocó,en cambio, un cuarto y sorprendente lugar. Lula ha adquirido un enorme protagonismo global, especialmente durante el segundo mandato, que concluirá en enero próximo. Semanas atrás, recibió en Brasilia a sus colegas del BRIC, el grupo que Brasil integra con Rusia, China y la India, y busca jugar un papel relevante en la conformación del nuevo orden multipolar. Es el mismo Lula que intenta mediar en el conflicto de Oriente Medio y, con mayor sutileza, busca una salida al laberinto que enfrenta a los Estados Unidos con Cuba desde hace casi cinco décadas.

            Las razones que llevaron a la revista norteamericana a ubicar al presidente brasileño en el vértice de la ponderación, son, en cierta medida, peculiares. Este tipo declasificaciones suelen mezclar el agua con el aceite. Pero algo llama la atención.La figura de Lula resalta, a los ojos de Time, una carencia política interna.El director de cine Michael Moore lo explicó de la siguiente manera:

            "Lo que Lula quiere para Brasil es lo que nosotros solíamos llamar el sueño americano".

            El directorde Bowling for Columbine advierte algo más: "mientras Lula trabaja para acabar con las desigualdades sociales y la pobreza, acercando a su país al Primer Mundo, Estados Unidos enfrenta una situación de concentración de la renta cada vez mayor y se parece cada vez más al Tercer Mundo".

            En elprimer semestre de 2006, Lula y su Gobierno del Partido de los Trabajadores(PT) estuvieron en el ojo de la tormenta por una serie de escándalos decorrupción que, finalmente, no llevaron a ningún pez gordo a la cárcel. La vehemencia de las acusaciones mediáticas se transformaron, con el tiempo, enexaltación, al calor de la expansión económica, los hallazgos de petróleo y el consumo de masas. Y hoy, Lula, goza también de una enorme popularidad interna.

            ¿Hastadónde el carisma de Lula puede determinar el curso de los futuros acontecimientos de Brasil?

            Esa es lagran pregunta y tiene más de una respuesta.

            Luladecidió no forzar la Constitución y renunció a un tercer período presidencial.Se dio, no obstante, el lujo de elegir con el dedo a su albacea: la"superministra" Dilma Rousseff.

            Pero Dilma,por ahora, no logra alcanzar a José Serra, el candidato de la centro derecha.Falta mucho para octubre, y hay muchas encuestas dando vuelta. Los augurios son contradictorios. Habrá que ver si el "efecto Time" -o que Brasil vuelva a ganar la Copa del Mundo en Sudáfrica, u otro milagro- le ayudan al PT a escalar posiciones y garantizar la continuidad del lulismo sin Lula.