jueves, 17 de junio de 2010 15:18
Abel Gilbert
Crónicas Mundialistas (III): los goles de la reelección
A las ocho y media de la mañana, los 3200 obreros de la fábrica Ford de la provincia de Buenos Aires dejaron de trabajar.
Las escuelas permanecieron semivacías.
En el Parque Centenario, una multitud se reunió a ver el partido frente a una pantalla gigante.
Los políticos dejaron de conspirar.
Siempre ha sido así, ¿eh? Pero esta vez hay añadido que viene de una fe que evade las explicaciones lógicas.
La Argentina sueña sus sueños de campeona tan despierta que no tiene sentido cerrar los ojos.
El 4-1 ante los coreanos fue una explosión de emociones. Los tres goles de Higuain, los pincelazos de genialidad de Messi -"este mes, sí", he escuchado decir a los que se persignan: nuevos adoradores y oportunistas que hasta hace poco descreían de su enorme talento-, el Maradona vestido de gala al filo de la cancha, donde hasta se da el lujo de devolver un balón de taquito,desparramaron de inmediato una ola de entusiasmo por toda la ciudad.
Las banderas flamearon nuevamente en los balcones.
Las bocinasde los automóviles cantaron al unísono la victoria.
Los desconocidos se saludaron como si hubieran sido amigos de toda la vida.
El fútbol diseña un país de fantasía que es al mismo tiempo real. El fútbol lo puede todo aquí. Lo que era un infierno se pinta con los colores celestiales y blancos de La Patria. Higuain es ahora "el nuevo Batistuta". Y Heinze, "el líder del grupo" (en una rueda de prensa, la semana pasada, se tuvo que defender cuando un cronista le pregunto si era consciente de su impopularidad).Tévez, "el jugador del pueblo". Y Messi, claro.
-¿Te lo imaginas a Leo entregándole la Copa a Cristina?
-Uff, yo creo que se la va a dar Diego.
La euforia es capaz de trocar en cualquier momento en una enorme frustración, en un calvario colectivo. Los elogios, las apologías, cederán el paso a la invectiva y el despecho. Ya se sabe. Se ama o se odia. No hay término medio. Pero mientras eso no ocurra, el júbilo de masas marcara el ritmo de los comentarios callejeros,las reuniones empresariales, los discursos del poder.
"Si la Argentina sale campeón, ¿Néstor Kirchner gana las elecciones y vuelve aconvertirse en presidente?", se interrogó el periodista Luis Majul en las páginas del diario La Nación. "Esta hipótesis, que ya se escucha entre formadores de opinión oficialistas, forma parte de un análisis apresurado y superficial que incluye otras dos ideas", agregó.
Amigos y enemigos del matrimonio presidencial ya se preparan para ese eventual escenario. Todos quieren vivir de sueños. Y eso que todavía no han comenzado los octavos de final.