miércoles, 09 de julio de 2008 15:53
Eliseo Oliveras
Serbia apuesta por la UE
La Unión Europea (UE) respiró hoy aliviada. Serbia, pieza clave para la estabilidad de los Balcanes, se ha dotado de un Gobierno proeuropeo, que permite cerrar una grave crisis política que ha durado cuatro meses.
La coalición Por una Serbia Europea (ZES), agrupada entorno al Partido Democrático (DS) del presidente Boris Tadic, consiguió ayer 7 de julio el respaldo parlamentario para formar un Gobierno preeuropeo, gracias a su alianza con el Partido Socialista de Serbia (SPS) del difunto expresidente Slobodan Milosevic.
El nuevo Gobierno, que se ha fijado como principal objetivo el ingreso de Serbia en la UE, cuenta con una estrecha mayoría parlamentaria y obtuvo el respaldo de 127 de los 250 diputados que componen el Parlamento nacional.
La alianza de las fuerzas proeuropeas de Tadic con los socialistas representa la rehabilitación política del antiguo partido fundado por Milosevic en 1990 y que dirigió el país durante las sangrientas guerras sucesivas que acompañaron la descomposición de la antigua Yugoslavia durante la década de los 90.
El acuerdo gubernamental implica la reconciliación ente dos fuerzas políticas que se habían enfrentado ferozmente durante muchos años. Tadic justificó el pacto asegurando que los socialistas han cambiado desde la época de Milosevic y que el país necesita una reconciliación nacional. Gracias a ese pacto, los socialistas han logrado el retorno al poder con dos puestos de viceprimer ministro, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Energía.
La alianza de proeuropeos y socialistas ha arrinconado al nacionalista Partido Democrático de Serbia (DSS) de precedente primer ministro, Vojislav Kostunica, y a los ultranacionalistas del Partido Radical Serbio (SRS), que propugnaban la ruptura de lazos con la UE a causa del reconocimiento de la independencia de Kosovo.
El nuevo primer ministro serbio, Mirko Cvetkovic, se ha fijado como principales prioridades obtener el estatuto oficial de país candidato a la adhesión a la UE a finales del 2008 o a principios del 2009, lograr un crecimiento económico del 7% durante los próximos cuatro años, crear unos 200.000 puestos de trabajo y reducir la inflación al 4%.
Cvetkovic intentará mantener un difícil equilibrio entre reforzar los históricos lazos de Serbia con Rusia, promover unas mejores relaciones con Estados Unidos e implicarse plenamente en la Asociación para la Paz de la OTAN. Sus mayores obstáculos son: la difícil situación económica del país, el problema de Kosovo y la detención de los ex dirigentes serbiobosnios Radovan Karadzic y Ratko Mladic, acusados de crímenes contra la humanidad por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.
Cvetkovic ha declarado que la coalición gubernamental “nunca reconocerá la independencia de Kosovo” y que emprenderá “todas las medidas legales y diplomáticas” para preservar la recientemente independizada región como parte de Serbia. No obstante, el primer ministro también indicó que tomará la iniciativa de reanudar las negociaciones con los dirigentes de la población albanokosovar para “encontrar una solución mutualmente aceptable”.
La UE se siente aliviada por el abandono del discurso nacionalista por parte de los dirigentes serbios, pero sigue condicionando los avances en el proceso de integración europea a la plena cooperación de Belgrado con el Tribunal de La Haya y a su comportamiento hacia Kosovo. La aplicación de las ventajas económicas y políticas del Acuerdo de Asociación con la UE está suspendida hasta que Serbia no demuestre que está haciendo todo lo posible para detener al ex general serbiobosnio Mladic, responsable de la matanza de Srebrenica en 1995. “Corresponde ahora a Serbia hacer que la visión de su futuro europeo sea una realidad práctica”, advirtió hoy el responsable de la política exterior europea, Javier Solana.
Pero si la UE quiere una Serbia democrática y pacífica, que contribuya a estabilizar los Balcanes, quizá sería el momento de que los Veintisiete realizaran algún gesto significativo que apuntale la nueva coalición gubernamental y el nuevo rumbo que ha tomado el país, en lugar de persistir en el error de continuar con sus exigencias excesivas. Europa y sus ciudadanos no se merecen menos.