lunes, 14 de julio de 2008 18:38
Eliseo Oliveras
La Unión para el Mediterráneo choca con la realidad
La Unión para el Mediterráneo, puesta en marcha con gran pompa ayer en París, corre el riesgo de quedar reducida a un otro gran proyecto sobre el papel que naufraga debido a la dura realidad política de la ribera sur y a las limitaciones de la propia Unión Europea (UE).
Al día siguiente de la reluciente ceremonia inaugural, el endémico conflicto árabe-israelí, que ha bloqueado la política euromediterránea durante los últimos 13 años, volvió deshacer el espejismo de cooperación colectiva respresentado en París por los líderes europeos y mediterráneos.
La UE se vio obligada hoy a emitir una declaración oficial para expresar su "profunda preocupación" por la decisión del Gobierno israelí de convocar un concurso público para la construcción ilegal de viviendas en los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este.
El plan gubernamental israelí es construir 920 viviendas en la colonia Har Horma, al sur de Jerusalén, y de 884 viviendas en la colonia de Pisgat Zev, al norte de Jerusalén.
"Esta decisión contribuye a debilitar la credibilidad del proceso diplomático en curso", advirtió la UE en su declaración. La continuación de las actividades israelíes de colonización de los territorios palestinos "compromete la viabilidad de una solución concertada que prevé la creación de dos estados", destacó la UE, tras recordar que el Gobierno israelí se había comprometido formalmente a paralizar totalmente la ampliación de las colonias y a desmantelar las creadas desde 2001.
El conflicto árabe-israelí ya dejó su impronta en la propia declaración de la cumbre de París, al haber sido imposible incluir una reafirmación del respaldo de los líderes de la UE y de los países mediterráneos a la creación de un estado palestino, como pieza fundamental del proceso de paz de Oriente Próximo.
Israel, según la presidencia francesa de la UE y los participantes en las negociaciones, exigió que en el párrafo referente a la coexistencia de dos estados en la zona se incluyera la mención de un "Estado nacional israelí" o de un "Estado para el pueblo judío", lo que excluía implícitamente el retorno de los refugiados palestinos expulsados de Israel. Por ello, al final la declaración de París quedó reducida en este tema a remitirse a los planteamientos realizados en la conferencia ministerial de Lisboa de noviembre del 2007.
Además del las tensiones generadas por el conflicto árabe-israelí, la Unión para el Mediterráneo se verá lastrada por la escasez de fondos de que dispone la UE para financiar el desarrollo de la ribera sur. El presupuesto europeo destinado a la política euromediterránea ascendió a 1.300 millones de euros en el 2007, una cantidad muy limitada para una ribera sur con más de 185 millones de habitantes.
Las ayudas a los países de Europa central y oriental consumen la mayor parte de la capacidad de financiación de la UE y no está claro de dónde se podrán obtener los cuantiosos fondos necesarios para financiar los ambiciosos proyectos euromediterráneos. La recurrida mención al capital privado sólo sirve para ocultar la carencia de fuentes de financiación adecuadas, en especial en el actual contexto de crisis económica.
La brutal diferencia de nivel de renta entre las dos orillas mediterráneas, donde la renta per capita de España es 13 veces superior a la de Marruecos y 21 veces a la de Egipto, generará una ola imparable de inmigración clandestina hacia Europa, con los consiguientes contenciosos con los países de origen.
Durante las próximas dos décadas la población de los países de la ribera sur aumentará en unos 100 millones de personas, lo que agravará aún más esa presión migratoria hacia Europa ante la falta de empleo y de condiciones de vida dignas en sus países de origen,
Las desconfianzas políticas, las abiertas desavenencias y los conflictos persistentes entre los países árabes impiden el desarrollo de una verdadera cooperación económica, comercial y política regional entre ellos, uno de los objetivos de la política euromediterránea. La UE ya ha asumido que la zona de libre comercio en el Mediterráneo no se podrá crear en el 2010 como estaba previsto.
Los dirigentes de la ribera sur están más preocupados en proteger su poder y sus regímenes que en desarrollar sus países y mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Los reiterados compromisos de la declaración de la cumbre de París de respeto de los principios democráticos y de los derechos y libertadas fundamentales son meras promesas huecas que las autoridades pisotean diariamente en sus respectivos países, como demuestran los informes de las organizaciones humanitarias.
Finalmente, el nuevo impulso a la política mediterránea que está realizando la actual presidencia francesa de la UE perderá su ímpetu el año próximo bajo las sucesivas presidencias checa y sueca, cuyas prioridades en política exterior se sitúan en el Este de Europa.
La cunbre euromediterránea de París fue una brillante ceremonia mediática de media jornada del presidente francés, Nicolas Sarkozy. El desarrollo de una política euromediterránea efectiva requiere muchísimo más y la UE no parece dispuesta a movilizar los fondos suficientes, ni disponer de la ambición política necesaria para ello.