Fuerza europea EUFOR en BosniaLas fuerzas armadas de los 27 estados de la Unión Europea (UE) constituyen un ejército meramente teórico, anquilosado en una estructura caduca de la época de la Guerra Fría, que no está preparado para hacer frente a las verdaderas amenazas de seguridad del siglo XXI. Estas son las conclusiones del demoledor informe "Revitalizar la política europea de defensa y seguridad", que acaba de publicar el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, una entidad dedicada a promover una política exterior europea más integrada.

"El 70% de las fuerzas terrestres son incapaces de operar fuera del territorio nacional", destaca el informe elaborado por Nick Witney, ex director de la Agencia Europea de Defensa. Las fuerzas armadas europeas suman casi 2 millones de soldados, medio millón más que Estados Unidos, precisa el documento. Pero carecen de la capacidad de afrontar crisis internacionales, prevenir conflictos y pacificar territorios o estabilizar estados fallidos, que son actualmente los principales riesgos para la seguridad europea.

La falta de reformas militares adecuadas significa que la mayor parte de los 200.000 millones de euros que gastan cada año los gobiernos de la UE en sus presupuestos de defensa es "simplemente dinero tirado", argumenta el estudio.

Los presupuestos de defensa europeos financian el mantenimiento de 10.000 tanques y 2.500 aviones de combate, pero en la práctica conseguir un solo helicóptero o unos cazas para una misión se convierte en algo casi imposible. Esto mismo es válido para la OTAN, aunque no lo mencione el informe, porque la operación en Afganistán sigue padeciendo de carencias crónicas de tropas, equipos, helicópteros y aviones y la obtención de cualquier medio adicional se convierte en una titánica batalla entre los aliados, que desencadena el cruce de innumerables presiones, críticas y reproches.

A pesar del elevado número de soldados y las teóricas fuerzas blindadas y áreas, los ejércitos europeos carecen de aviones de transporte, sistemas de comunicaciones, aparatos de vigilancia, helicópteros y capacidad de planificación conjunta, subraya el documento.

El "triunfo de la improvisación" es una de las características más destacada de las operaciones europeas, revela el informe. El responsable de la política exterior y de seguridad de la UE, Javier Solana, "se ha visto obligado a llamar personalmente a los ministros de Defensa para conseguir un avión de transporte o un cirujano de campaña", detalla el documento. En la misión de ayuda humanitaria europea en Aceh (Indonesia) tras el tsunami, "la operación fue financiada inicialmente con cargo a las tarjetas de crédito personales de los participantes en la misión junto con un préstamo de los fondos personales del embajador británico en Yakarta", añade el informe.

La falta de cooperación de los Veintisiete en materia de industria militar ha conducido también a la duplicación de programas, al despilfarro masivo de recursos y al encarecimiento de los precios. En la UE existen cinco programas distintos de misiles tierra-aire, tres programas de aviones de combate, seis programas de submarinos de ataque y más de 20 programas distintos de vehículos blindados. Esta situación conduce a la debilitamiento de la industria militar europea, cuyas compañías quedan a merced de las ofertas de compra de sus rivales norteamericanas, advierte el informe.

La incapacidad demostrada por Europa para detener las sucesivas y sangrientas guerras balcánicas de los 90, impulsó a los líderes de la UE a acordar en la cumbre de Helsinki en diciembre de 1999 la creación de una fuerza de intervención rápida de 60.000 soldados. Ante la imposibilidad de alcanzar ese objetivo, la UE se ha fijado ahora como prioridad la creación de los Grupos de Batalla, unidades más reducidas, también capaces de permanecer desplegadas largo tiempo fuera de las fronteras europeas.

Sin embargo, el informe señala que "los retrasos, la escasa coordinación y el constante absentismo de algunos estados miembros han limitado la capacidad de la UE para afrontar las amenazas reales a la seguridad de sus ciudadanos y para efectuar una contribución significativa al mantenimiento de la paz internacional".

La seguridad europea ya no es cuestión de estar preparados para resistir una muy improbable invasión, sino que es sobre todo una cuestión de "intentar contener o suprimir la violencia en cualquier parte del mundo antes de que alcance a Europa, en forma de terrorismo, crimen organizado o de una avalancha inmanejable de flujos migratorios", como indica el informe.

Los líderes europeos reconocen que la seguridad europea futura reside en la prevención de conflictos, en la intervención en las crisis para establecer o mantener la paz y en la ayuda a la reconstrucción de estados fallidos y de regiones desvastadas por los conflictos. El problema es que los gobiernos europeos no parecen dispuestos ni preparados para adoptar las medidas necesarias para garantizar esa seguridad a sus ciudadanos.

El texto completo del informe puede consultarse en:

http://ecfr.3cdn.net/c66a5b8b70f2e804a0_6xm6iywb0.pdf