Brian Cowen, primer ministro de IrlandaEl Parlamento italiano concluyó hoy la ratificación del Tratado de Lisboa, lo que eleva ya a 24 el número de estados de la Unión Europea (UE) que han ratificado ya el tratado que reforma las instituciones europeas. Esto implica un aumento de la presión sobre Suecia y la República Checa, que aún no han completado el proceso de ratificación, y contribuye a agravar el aislamiento político de Irlanda, cuya población rechazó el tratado en un referéndum en junio.

El Gobierno irlandés, encabezado por Brian Cowen, debe presentar en la cumbre europea del 15 de octubre sus propuestas para que Irlanda ratifique también el nuevo tratado, indispensable para el funcionamiento eficaz y más democrático de una UE de 27 miembros. Mientras el nuevo tratado no esté en vigor no podrán ingresar nuevos países en la UE, porque el actual Tratado de Niza sólo fija el funcionamiento de las instituciones para una UE de 27 miembros. Croacia será la primera víctima de esta situación.

Las ideas que maneja el Gobierno irlandés para resolver la crisis política son preocupantes, porque plantea retrasar hasta el otoño del 2009 la convocatoria de un eventual segundo referéndum, lo que mantendría la.parálisis política europea otro año y medio.

Esto implicaría, en primer lugar, que las elecciones al Parlamento Euriopeo de junio del 2009 deberían celebrarse con las disposiciones del Tratado de Niza, por lo que el número de escaños quedaría limitado a 736, en lugar de los 751 previstos en el Tratado de Lisboa. España, por ejemplo, perdería 4 diputados. En segundo lugar, retrasaría como mínimo hasta finales del 2009 la ampliación de los derechos de los ciudadanos y las reformas indispensables para mejor el funcionamiento de la UE.

Cowen, con su nula campaña a favor del "sí" y una increíble desidia, permitió que una variopinta coalición prácticamente extraparlamentaria derrotara de forma increíble la posición defendida por el Gobierno y la oposición juntos a favor del nuevo tratado. Ahora, Cowen da la impresión de pretender que 490 millones de europeos sigan permaneciendo rehenes de la voluntad de 4 millones de irlandeses, que deben la fulgurante ascensión económica de su país a las multimillonarias ayudas que han recibido de la UE durante dos décadas.

Cowen, según la prensa irlandesa, también pretende que los Veintisiete aprueben una declaración solemne en la que garanticen que Irlanda siempre tendrá un comisario en la Comisión Europea, en contra de lo previsto en el Tratado de Lisboa y en el propio Tratado de Niza. Esto implicaría el mantenimiento de un Ejecutivo comunitario de tamaño desmesurado e ineficaz, como ocurre en la actualidad, con un representante por estado miembro y que además iría creciendo a medida que se integraran nuevos estados en la UE.

El Gobierno irlandés estudia además que se incorporen una serie de declaraciones al Tratado de Lisboa en las que se señale que no se forzará a Irlanda a suavizar su estricta legislación antiaborto, ni a aumentar los bajos impuestos que pagan las empresas, ni integrarse en ninguna estructura militar.

El Tratado de Lisboa no impone ninguna de estas medidas. Pero Cowen dejó que los irlandeses pensaran que sí, porque fue incapaz de contrarrestar las mentiras demagógicas de los partidarios del "no", que se beneficiaron de una oscura financiación millonaria. Ahora toda Europa debe pagar por sus errores, menos él.