Base de la OTAN en AfganistánLa guerra en Afganistán va mal. Sólo hay que contar el número de víctimas y el aumento creciente de la violencia. Como la OTAN no consigue los medios militares necesarios para reforzar la seguridad y como el Gobierno afgano sigue siendo incapaz de contribuir al desarrollo de su país pese a las multimillonarias ayudas internacionales, la Alianza Atlántica ha decidido fichar a un ejecutivo de Coca-Cola para intentar ofrecer al menos una imagen más positiva de su actuación en ese país asiático.

Michael Stopford, que ha sido durante los dos últimos años director mundial de comunicación, relaciones públicas y reputación corporativa de Coca-Cola,  se incorporará a la OTAN este mes de agosto como viceasistente para los servicios de comunicación estratégica del secretario general de la organización, Jaap de Hoop Scheffer.

La OTAN y su portavoz han negado que Stopford haya sido contratado por mejorar la imagen de la organización. "Su papel será dotar a la Alianza Atlántica de los elementos de comunicación dignos del siglo XXI", aseguró el portavoz de la OTAN, James Appathurai.

Este es la segunda decisión de la OTAN este año para mejorar su imagen y la de la situación de la guerra en Afganistán. La Alianza Atlántica creo el pasado abril un canal de televisión (Natochannel) a través de Internet, con cinco equipos permanentes de televisión desplegados en Afganistán para ofrecer una amplia cobertura de la labor de las fuerzas internacionales aliadas en ese país.

Ese canal televisivo puede visualizarse a través del web de la OTAN (www.nato.int) o directamente en: http://www.natochannel.tv. Una dirección muy similar, con una "n" menos en chanel es utilizada como dirección curiosamente por una web porno.

A pesar de todos los esfuerzos de comunicación de la OTAN, la dura realidad es que la situación en Afganistán se ha deteriorado gravemente en los últimos años. En lo que va de año han muerto ya más de 2.500 personas en el país a causa de la violencia, la mitad de las cuales como mínimo son civiles, según las organizaciones humanitarias.

El número de muertos entre los soldados de las fuerzas internacionales bajo mandato de la OTAN tampoco para de crecer desde el 2005. Durante el 2007, murieron 232 soldados aliados. En lo que va de año, el número de muertos ya alcanza los 161, según los recuentos oficiales.

La estrategia de acoso, terrorismo y guerra de guerrillas que practican los grupos talibanes está sometiendo a un fuerte desgaste a las fuerzas de la OTAN en Afganistán y extiende un clima de inseguridad por todo el país. Esta situación de constante tensión perjudica el desarrollo socioeconómico y favorece las reacciones desmesuradas y los errores del mando aliado, que a su vez incrementan el número de víctimas civiles, extienden la red de apoyo con que cuentan los talibanes entre la población y aumentan el rechazo a la presencia de fuerzas extranjeras.

Los 70.000 soldados y los equipos militares que tienen desplegados la OTAN y EEUU en Afganistán son insuficientes para la tarea exigida, dada la inmensidad del país. Y ante la corrupción e ineficacia del Gobierno afgano, los países aliados tampoco tienen la capacidad ni la voluntad política de incrementar sustancialmente esas fuerzas militares hasta los niveles necesarios.