Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos y FinancierosEl pesimismo económico se ha vuelto a instalar en Europa. La Comisión Europea acaba de confirmar que la economía se estancará en el conjunto de la Unión Europa (UE) y de la zona euro en el segundo semestre de este año y que algunos países, como España, Alemania y Gran Bretaña, sufrirán una ligera recesión. La negativa del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, a avanzar algunas previsiones del 2009 por absurdos criterios de respetar los calendarios fijados contribuye a reforzar el clima de pesimismo y a perjudicar la recuperación.

La presentación de las previsiones intermedias del Ejecutivo comunitario ha acabado así con una visión negativa, mientras que si Almunia hubiera avanzado ya algunos datos del 2009 (que se prevé que será un año más positivo que el 2008) la presentación hubiera concluido con un mensaje de esperanza y optimismo. El énfasis en los mensajes negativos acaba agudizando las crisis, mientras que las expectativas de mejora aceleran las recuperaciones, como señala la teoría económica. Pero al parecer era más importante respetar el calendario que ofrecer algún dato positivo sobre el 2009 antes del 3 de noviembre.

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE se reunirán el 12 y el 13 de septiembre en Niza (Francia) para debatir precisamente como hacer frente a la crisis económica. La agenda de la reunión se parece mucho a la del Consejo de Ministros económico celebrado hace un año en Oporto (Portugal), cuando Europa estaba recibiendo las primeras sacudidas de la crisis financiera desencadenada por las hipotecas basura norteamericanas.

Un año después el mismo problema sigue vigente. La crisis financiera no ha remitido, la Administración norteamericana se ha visto obligada a intervenir dos grandes entidades hipotecarias en crisis (Fannie Mae y Freddie Mac), la desconfianza entre las entidades bancarias es muy alta, existe una fuerte restricción del crédito en los mercados financieros y el precio de los préstamos se ha disparado.

Un año después, la Comisión Europea tan sólo ha comenzado a preparar una nueva normativa para controlar y supervisar a las agencias de valoración de activos financieros (rating), cuyas erróneas e interesadas valoraciones de las inversiones propiciaron la actual crisis.

Después de meses de negar la evidencia, la Comisión Europea y los ministros también analizarán al fin en la reunión de Niza el papel de la especulación financiera en la vertiginosa subida registrada en los precios del petróleo, que ha contribuido a agravar la crisis económica europea.

Tras el inicio de la crisis de las hipotecas basura norteamericanas y sus productos financieros asociados, los grandes inversores financieros se reorientaron hacia los mercados de materias primas y de petróleo, en especial a los mercados de contratos futuros, lo que desencadenó la vertiginosa subida del precio del crudo a partir de septiembre del 2007. La Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) había estimado que esa especulación era responsable de haber encarecido el precio del barril en unos 40 dólares, precisamente el valor que ha perdido el precio del crudo en las últimas semanas.

Ante la situación de crisis económica generalizada, está descartado un plan de reactivación económica europeo, como ya ha anticipado el presidente del Eurogrupo y primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker. Cada país gestionará la crisis de forma independiente en función del margen que ofrezca la solidez de sus cuentas públicas.

Una reducción de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) para abaratar el coste de los créditos y facilitar la reactivación económica está de momento descartada. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, insistió hoy de nuevo ante el Parlamento Europeo que su prioridad es la inflación, que sigue muy elevada a causa del disparo de los precios del petróleo y que no bajará en la zona euro hasta el 3,4% a finales de año. Incluso entonces estará 1,4 puntos por encima del objetivo de inflación del BCE.

Para hacer frente a la crisis, la Comisión Europea, el BCE y los ministros de la UE insisten en sus gastadas recetas de moderación salarial de los trabajadores. El problema es que quienes efectúan esas declaraciones disfrutan de unos niveles salariales muy elevados y no tienen las dificultades para llegar a final de mes que sufren la mayoría de los trabajadores.

El problema de la moderación salarial también es que sólo se aplica a los trabajadores, mientras que los ejecutivos de las compañías se otorgan generosos aumentos a sus ya astronómicos ingresos. Incluso quienes tienen que abandonar su puesto por graves errores de gestión se van a sus casas con suculentas compensaciones, mientras que una parte de los trabajadores de la empresas es quien paga en realidad esos errores ajenos con la pérdida de su empleo.