lunes, 27 de octubre de 2008 14:40
Eliseo Oliveras
La crisis redobla el atractivo del euro y de la UE
La actual crisis financiera está incrementando el atractivo y la seguridad que ofrece pertenecer a la zona euro. El 68,8% de la población islandesa se ha declarado favorable a la adhesión a la Unión Europea (UE), según un sondeo publicado hoy por el diario Frettabladid. El 72,5% de la población islandesa también desea adoptar el euro para reemplazar la corona islandesa fuertemente devaluada a causa de la crisis.
Los gobiernos de Dinamarca y Suecia también han reconocido en los últimos días que sus países están pagando un alto precio por no pertenecer a la zona euro, a través de unos tipos de interés mucho más elevados y de la erosión de sus divisas en los mercados internacionales.
El euro, una vez más, está protegiendo a los ciudadanos de los países miembros de los peores efectos de la crisis financiera. Los tipos de interés son relativamente bajos y continúan su tendencia a la baja, mientras que otros países, como Dinamarca o Hungría, por ejemplo, han tenido que subirlos para sostener a su divisa, con los efectos negativos que eso implicará para el crecimiento económico y el empleo.
El joven euro, a pesar de la crisis financiera (la peor desde la de 1929), mantiene una sólida reputación en los mercados internacionales y permite a los gobiernos de la zona afrontar con credibilidad y sin dificultades el multimillonario coste del plan de salvamento del sector financiero y bancario. La solidez de la divisa europea y de la deuda pública nacional en esa moneda permitirá asimismo a los estados adoptar medidas para afrontar y mitigar la crisis económica que ha desencadenado la crisis financiera.
Frente a la estabilidad de la situación en la zona euro, Islandia se encuentra en bancarrota y Hungría ha tenido que fijar el tipo de interés oficial en el 11,5%, el más alto de la UE y más del doble del existente en el mercado interbancario español. Australia, en el otro extremo del planeta, también ha tenido que adoptar medidas para atajar el deterioro de su moneda en los mercados internacionales, por citar sólo otro ejemplo.
El primer ministro islandés, el conservador Geir Haarde (Partido de la Independencia), se ha opuesto siempre con firmeza a la eventual adhesión de Islandia a la UE. Sin embargo, en un año la opinión de la población ha cambiado radicalmente a causa de la crisis financiera y responsabiliza ahora al primer ministro de la desastrosa situación del país. El porcentaje que apoya la adhesión a la UE ha pasado del 49% al 68,8% en poco más de 12 meses, según el sondeo del Frettabladid. El partido socialdemócrata, el otro socio de la coalición gubernamental, es claramente favorable a la adhesión a la UE.
La crisis financiera también ha puesto de manifiesto más que nunca la necesidad que tiene la UE de dotarse de instituciones fuertes y estables, con capacidad para tomar decisiones con agilidad, eficacia y rapidez, sin quedar rehén de los vetos de un país por sus oscuros intereses nacionales.
Por ello, es más urgente que nunca que la UE pueda disponer del Tratado de Lisboa en vigor cuanto antes, con la importante reforma institucional que conlleva. Y por ello, sorprende aún más la increíble desidia del Gobierno irlandés, que sigue sin proponer una solución al problema que ha creado al resto de la UE por su pasividad frente a la triunfal campaña extraparlamentaria para rechazar el tratado, financiada con fondos sospechosos atrabuidos a agencias de la administración norteamericanas.