viernes, 07 de noviembre de 2008 19:59
Eliseo Oliveras
La UE asume el liderazgo financiero ante el descrédito y la debilidad de EEUU
La Unión Europea (UE) marcó hoy el camino a seguir para la imprescindible reforma del sistema financiero mundial. Los líderes de los Veintisiete consensuaron en la cumbre de Bruselas los principios que deben regir esa reforma a partir de la propuesta elaborada por la presidencia francesa de la UE.
La responsabilidad de Estados Unidos en el desencadenamiento y posterior agravamiento de la crisis financiera, tras dejar quebrar al banco Lehman Brothers, ha debilitado su autoridad internacional. Por el contrario, la rápida y ejemplar actuación de la UE para limitar el impacto de la crisis y detener su extensión, con medidas que ha tenido que copiar la propia Administración norteamericana, confiere a Europa una legitimidad para liderar la reforma mundial.
La actual crisis representa el fin del modelo basado en la hegemonía indiscutible del dólar y de Washington, que ha regido desde el fin de la segunda guerra mundial, después de que las tesis norteamericanas se impusieran a las del economista británico John Maynard Keynes en la conferencia de Bretton Woods en julio de 1944.
La astronómica deuda pública de EEUU, que superaba a principios de noviembre los 10,5 billones de dólares (el equivalente a 34.600 dólares per cápita), coloca a la economía norteamericana en una situación de extrema debilidad y dependencia del exterior.
Esta deuda pública récord equivale aproximadamente al 75% del producto interior bruto (PIB) de EEUU y al menos un 25% está en manos de gobiernos extranjeros. Casi la mitad de esa deuda ha sido acumulada durante los ocho años de desastrosa gestión de la Administración Bush.
El crecimiento acelerado de la deuda pública norteamericana comprometerá a la larga la cotización del dólar en los mercados internacionales. La divisa norteamericana ya sufrió una importante devaluación desde finales del 2006 a causa precisamente de esa deuda y podría sufrir nuevos descalabros en el futuro.
Del mismo modo que el desmesurado coste de la guerra de Vietnam obligó a EEUU en 1972 a abandonar el patrón cambio dólar-oro, el colosal coste de la guerra de Irak está destronando la hegemonía indiscutible de la divisa norteamericana. El premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, ha estimado que el coste real de la guerra de Irak supera ya los 3 billones de dólares.
La consolidación del euro en la escena internacional como una divisa sólida, respaldada por unas cuentas públicas saneadas, ha alterado totalmente la situación de reinado solitario a la que se habían acostumbrados el dólar y EEUU. La emergencia de China como nueva potencia económica y financiera mundial obliga también a adoptar un enfoque más global
El nuevo mundo multipolar del siglo XXI requiere un nuevo sistema financiero. La autorregulación de los mercados defendida e impuesta hasta ahora por Washington y sus adláteres ha conducido al mundo al borde del abismo, con la peor crisis financiera desde el crack de 1929.
Europa se esfuerza ahora en evitar que esa crisis financiera se transforme en una depresión tan profunda como la de los años 30, pero el daño causado es ya tan grave que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la recesión será prolongada.
Ante unos Estados Unidos debilitados y desacreditados, sólo la UE puede asumir el papel de liderazgo para emprender la transformación financiera mundial necesaria, con la colaboración de las nuevas potencias emergentes, en especial China, India y Brasil.
Como destacó el presidente francés y presidente semestral de la UE, Nicolas Sarkozy, la época en que el dólar y EEUU marcaban la dirección a seguir al resto del mundo "ha terminado". Una afirmación que adquiere especial relevancia al proceder de un dirigente europeo que siempre se ha proclamado amigo de EEUU.