miércoles, 12 de noviembre de 2008 19:09
Eliseo Oliveras
El presidente checo conspira con los enemigos de la integración europea
El presidente checo, el conservador y euroescéptico Vaclav Klaus, cuyo país asumirá la presidencia semestral de la Unión Europea (UE) el próximo 1 de enero, se ha dedicado estos días a conspirar en Irlanda con los enemigos del Tratado de Lisboa y de la integración europea. El comportamiento de las máximas autoridades checas a pocas semanas de asumir el timón de la UE constituye un pésimo presagio para el próximo semestre, máxime cuando Europa necesita un liderazgo especialmente competente en medio de la actual crisis financiera y recesión económica.
Klaus, que tiene prohibido que la bandera europea ondeé en las dependencias de la presidencia de la República Checa, se autodefinió ayer a sí mismo como un "disidente" semejante a los que existía en el antiguo régimen comunista soviético en un nuevo alarde de demagogia y afirmó que la libertad y la democracia están amenazadas en Europa por el proyecto europeísta.
Klaus, estrecho aliado del saliente presidente norteamericano, George Bush, se reunió durante su visita oficial a Irlanda con el oscuro millonario Declan Ganley, que dirigió la campaña a favor del rechazo del Tratado de Lisboa. El propio Klaus está retrasando con argucias dilatorias la continuación del proceso de ratificación del tratado europeo en la República Checa.
Pese al respaldo del nuevo tratado de la UE por parte del Gobierno y la casi totalidad del arco parlamentario irlandés, Ganley consiguió imponer el triunfo del "no" en el referéndum gracias a disponer para la propaganda de unos fondos millonarios que el Parlamento Europeo ha reclamado investigar, porque se sospecha que podían proceder de las agencias secretas de la Administración norteamericana.
El rechazo del tratado y la reforma institucional en el referéndum irlandés ha reabierto la crisis constitucional europea y priva en estos momentos a la UE de unas instituciones mucho más eficaces para hacer frente a la crisis y a los retos del siglo XXI.
Klaus no sólo cenó con Ganley, sino que incluso ofreció una conferencia de prensa conjunta. Klaus afirmó en esa conferencia de prensa que teme que "la libertad y la democracia salgan perjudicadas con la ratificación del Tratado de Lisboa". El presidente checo también comparó a Ganley con los disidentes que en la época soviética luchaban por la democracia y la libertad y ofreció el respaldo de la población checa a su combate contra el Tratado de Lisboa.
La transformación de la reunión con Ganley en un acto político y las declaraciones de Klaus causaron un profundo malestar en el anfitrión Gobierno irlandés. El ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Michael Martin, calificó esas declaraciones de "inapropiadas en el contexto de una visita oficial, particularmente en el momento en que el Gobierno irlandés discute con sus socios europeos" como salir del impasse creado por el referéndum.
Klaus reaccionó con virulencia a esas críticas y subrayó que "la democracia en Europa está en camino de desaparecer". Klaus, además, tachó al ministro irlandés de "hipócrita" por no atreverse a criticarle directamente.
Cada vez está más claro que Europa quedará en manos de sus enemigos dentro de seis semanas. Los 500 millones de ciudadanos europeos no se merecen esto.