jueves, 04 de diciembre de 2008 18:36
Eliseo Oliveras
El BCE es demasiado cauteloso ante la gravedad de la recesión
El Banco Central Europeo (BCE) rebajó hoy el tipo de interés de la zona euro en 0,75 puntos hasta situarlo en el 2,5%. Pese a ser la bajada más importante adoptada en la historia de la institución, al igual que la reducción de 1,75 puntos acumulada en dos meses, el BCE se está mostrando excesivamente cauteloso ante la gravedad de la recesión que golpea a la zona euro. La drástica caída de la actividad económica exige recortes más pronunciados, como los realizados por el Banco de Inglaterra o el Banco Nacional de Suecia.
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, justificó la cautelosa actuación de la institución con el argumento de que la inflación sólo había comenzado a ceder en los últimos meses hasta situarse en el 2,1% en noviembre, dentro del objetivo a medio plazo de estabilidad de precios de la institución (cerca o por debajo del 2%).
Sin embargo, las propias previsiones del BCE, con una inflación entre el 1,1% y el 1,7% para el 2009 y una prolongación de la recesión hasta mediados del 2009, justificaban un recorte más importante de los tipos de interés, que los 0,75 puntos esperados. Como el mismo Trichet reconoció, "circunstancias extraordinarias", como la actual combinación de gravísima crisis financiera y recesión económica, "requieren medidas extraordinarias".
Trichet eludió explicar porque, en una situación de recesión generalizada con perspectivas de empeorar, mantiene unos tipos de interés más elevados que los existentes entre junio del 2003 y marzo del 2006, cuando en ese periodo la economía de la zona euro registraba un sólido crecimiento del 2% y una inflación rondaba el 2,2%. Durante ese periodo el tipo de interés del BCE se situó en el 2% y en el 2,25%.
La actitud del BCE contrasta con la del Banco de Inglaterra, que hoy recortó en 1 punto su tipo de interés, hasta dejarlo en el 2%. El Banco de Inglaterra acumula una reducción de tipos de 3 puntos en tan solo dos meses. El Banco de Suecia también redujo hoy en 1,75 puntos su tipo de interés, hasta dejarlo asismismo en el 2%.
Trichet dejó la puerta abierta a nuevos, e inevitables, recortes del tipo de interés en enero, pero evitó comprometerse. Insistió en que primero hay que esperar a ver el efecto de la reducción acumulada en los dos últimos meses.
El BCE reconoció que dos problemas están impidiendo que las empresas y los ciudadanos se beneficien plenamente de esos recortes de los tipos de interés. Primero, el euribor se mantiene excesiva y "anormalmente" muy por encima del tipo de interés del BCE. Y segundo, los bancos han restringido los créditos y no trasladan de forma adecuada esas rebajas de precios a sus clientes, porque están más preocupados en consolidar internamente sus propias entidades tras sus operaciones especulativas y los riesgos excesivos acumulados en los últimos años.
Trichet también reclamó a la Comisión Europea que deje de retrasar la aprobación de las medidas nacionales para ayudar a la recapitalización de los bancos y las garantías para estimular que vuelvan a concender créditos y a financiar la actividad empresarial, porque eso agrava la crisis económica.
El estatuto del BCE, cuyo mandato exclusivo es garantizar la estabilidad de precios y sólo como cuestión secundaria facilitar el crecimiento económico y el empleo, contribuye a que la institución adopte una actitud excesivamente prudente respecto al recorte de los tipos de interés.
Esos corsés están empañando la labor del BCE, que fue la primera institución monetaria mundial que anticipó la gravedad de las turbulencias financieras iniciadas hace más de un año con las hipotecas basura norteamericanas. El BCE, con sus masivas e ilimitadas inyecciones de liquidez en el sistema financiero desde mediados del 2007, ha contribuido decisivamente a evitar la quiebra de una entidad bancaria europea, a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos.