viernes, 16 de enero de 2009 18:53
Eliseo Oliveras
Abuso de poder de la Comisión Europea y OLAF contra la prensa
Los tribunales belgas acaban de archivar por falta de base el proceso abierto al periodista alemán Hans-Martin Tillack, instigado por la Comisión Europea y la Oficina de Lucha Antifraude (OLAF) de la Unión Europea (UE) por haber revelado informaciones molestas para las autoridades comunitarias sobre el irregular funcionamiento interno de las instituciones europeas.
Con la decisión de la Cámara de Consejo Judicial de Bruselas del pasado 6 de enero se cierra uno de los casos más flagrantes y vergonzosos de abuso de poder cometidos por la Comisión Europea y la OLAF contra los medios de comunicación para silenciar a la prensa incómoda.
El Tribunal de Derechos Humanos del Consejo de Europa ya había condenado el 27 de noviembre del 2007 a Bélgica por la persecución injustificada del periodista, por violación de la libertad de expresión y por intentar forzar la revelación de sus fuentes. El Tribunal de Derechos Humanos condenó entonces a Bélgica a indemnizar a Tillack con 10.000 euros en concepto de perjuicio moral y con 30.000 euros por gastos judiciales.
Lo más grave del caso es que incluso ahora la Comisión Europea y OLAF siguen insistiendo que actuaron correctamente y se han negado a presentar públicamente excusas por su comportamiento y por instigar una persecución policial y judicial propia de los tiempos dictatoriales. Los cuestionables métodos particulares de investigación de OLAF ya han sido desacreditados en más de una ocasión por el Tribunal de Justicia de la UE.
Tillack, que trabaja desde 1993 para la revista alemana Stern, comenzó a publicar en 2002 diferentes reportajes sobre las irregularidades en el funcionamiento de OLAF y posteriormente de la Comisión Europea y de Eurostat, el organismo de estadísticas comunitarias.
Para acallar esas revelaciones incómodas, la Comisión Europea y la OLAF decidieron en el 2004 acusar sin ninguna prueba a Tillack de sobornar a funcionarios europeos para obtener documentos confidenciales. La denuncia fue cursada ante las autoridades belgas y alemanas.
Mientras las autoridades alemanas descartaron cualquier actuación contra la revista Stern y Tillack por falta de base, la presión de la Comisión Europea y de OLAF empujó a las autoridades belgas a una actuación desmedida contra Tillack. El periodista fue detenido durante largas horas, su despacho y domicilio fueron registrados como si fuera un criminal y la policía se incautó de sus dos ordenadores, de sus teléfonos móviles, de 16 cajas de documentos y de dos archivadores, además de otros efectos personales.
Tras el archivo del caso por las autoridades judiciales belgas, la Federación Europea de Periodistas (FEP) ha vuelto a reclamar infructuosamente a la Comisión Europea y a la OLAF que asuman su responsabilidad por los errores cometidos y que presentes excusas públicas a Tillack.
"La intención de la Comisión Europea era descubrir quien filtraba la información comprometedora y las alegaciones absurdas de soborno eran una tentativa para desacreditar a Tillack y a su trabajo periodístico", destacó el secretario general de la FEP, Adrian White.
"Ha llegado el momento de que se revele la verdad sobre cómo y por qué se presentaron los cargos" para silenciar informaciones incómodas, subrayó White. En vano, porque uno de los rasgos que caracteriza precisamente a la Comisión Europea en los últimos años es que jamás reconoce sus errores.