Jean-Claude Juncker, primer ministro luxemburguésFrancia y Alemania han propuesto a sus socios comunitarios que la Unión Europea (UE) lidere la reforma del sistema financiero mundial mediante la adopción de normativas para controlar y regular a los fondos especulativos (hedge funds), corresponsables de la actual crisis financiera, que sirvan de ejemplo y guía al resto de la comunidad internacional. En una carta a la presidencia de la UE y de la Comisión Europea en vísperas de la cumbre europea de 19 y 20 de marzo, Alemania y Francia reclaman también la adopción de "un mecanismo de sanciones efectivo" contra los paraísos fiscales.

Esta propuesta de persecución de los paraísos fiscales desató una airada respuesta del primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, que hace presagiar un clima envenenado en la nueva cumbre europea, que debe impulsar la lucha contra la recesión y la crisis financiera.

Luxemburgo, Bélgica y Austria son los únicos países de la UE que mantienen el secreto bancario. La actividad financiera amparada por el secreto bancario constituye una de las principales fuentes de riqueza de Luxemburgo, un diminuto país con apenas 400.000 habitantes.

Juncker calificó de "arrogante" y "condescendiente" la cruzada emprendida por París y Berlín contra el secreto bancario en Luxemburgo y Suiza y aseguró que los reproches que se realizan a estos países son "exagerados".

La actual crisis financiera, subrayó Juncker, no es consecuencia de la actividad irresponsable de los paraísos fiscales, sino que se debe "a la crisis del mercado hipotecario norteamericano", a las hipotecas basura y la comercialización irresponsable de activos financieros de dudoso valor.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la cancillera alemana, Angela Merkel, quieren aprovechar la actual crisis para reforzar las regulaciones y la supervisión del sistema financiero y, al mismo tiempo, acabar con los paraísos fiscales, aprovechando su debilidad política y la corriente favorable a un control más estricto del mundo financiero.

Juncker no vaciló en calificar la actitud de París y Berlín de "populismo de inspiración mediocre" y reclamó una igualdad de trato para todos los países. "Espero que los que nos están atacando con tanta pasión pongan igual de vehemencia con los fondos británicos o con las legislaciones fiscales de algunos estados de EEUU", declaró el primer ministro luxemburgués.

Juncker criticó que se centre la presión en su país o en Suiza, mientras que se permite a Gran Bretaña amparar los paraísos fiscales de las islas británicas del canal de la Mancha o los diferentes territorios de la corona británica. Las reglamentaciones financieras y empresariales imperantes en Gibraltar también convierten la colonia en un centro de oscuras actividades económicas y financieras.

"Gran Bretaña no puede seguir protegiendo a las grandes fortunas europeas del fisco de sus países de origen. Y voy aún más lejos, sería aberrante que el G-20 insista en colocar a Suiza y Luxemburgo en una lista negra, sin poner también a estados norteamericanos como Delawere, cuyas Limited Liabilities Companies están exentas de toda imposición", precisó Juncker.

"Si el G-20 se decide a reglamentar más y a examinar la situación de los paraísos fiscales, sus estados miembros deberían ser irreprochables", insistió Juncker, recordando que ese no es el caso.

A medida que los grandes objetivos de reforma del sistema financiero internacional intentan trasladarse a medidas y normativas concretas, las resistencias son cada vez más fuertes y existe el riesgo de que todo el gran proyecto de la reforma se quede en grandes palabras huecas o normativas poco efectivas con enormes agujeros.