La OTAN reanudó hoy el diálogo político formal con Rusia, tras ocho meses de guerra fría. Bajo presión de EEUU, la Alianza Atlántica decidió suspender en agosto del 2008 cualquier contacto a nivel oficial con Rusia a causa del conflicto que desencadenó Georgia con Moscú al atacar militarmente a la región separatista de Osetia del Sur, protegida por fuerzas de paz internacionales rusas.

La primera reunión del Consejo OTAN-Rusia a nivel de embajadores abrió la vía para un compromiso sobre el restablecimiento del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa, que Rusia suspendió en diciembre del 2007, como reacción a la decisión de la Administración norteamericana de George Bush de instalar una batería antimisiles junto a la frontera rusa en Polonia.

Rusia, que aspira a mejorar sus relaciones con Occidente y con la nueva Administración norteamericana de Barack Obama, se mostró cooperativa durante la reunión, pese al profundo malestar de Moscú por la decisión de la OTAN de realizar unos ejercicios militares en el mes de mayo precisamente en Georgia.

La reunión a nivel de embajadores preparó también el camino para la celebración del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores OTAN-Rusia a mediados de mayo. Hasta que no se produjo el cambio de presidencia en EEUU, los principales países europeos no lograron que la OTAN acordara restablecer el diálogo político con Rusia.

El Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa de 1990 es una pieza clave de la seguridad del conteniente europeo y la suspensión del mismo por parte de Rusia supuso un grave retroceso en el proceso de desarme. El tratado fija el número máximo de efectivos militares, tanques, aviones y artillería desde el Océano Atlántico hasta los montes Urales en el corazón de Rusia. El tratado incluye además un sistema de intercambio de información e inspecciones mutuas.

"El Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europea es un ámbito en el que parece existir una energía nueva y un sentimiento positivo de compromiso", indicó optimista el portavoz oficial de la OTAN tras la reunión.

No obstante, Rusia no dejó de expresar su malestar durante la reunión por los ejercicios militares que realizará la OTAN con las fuerzas militares georgianas en el territorio de ese país caucásico, aunque reiteró la voluntad de Moscú de mejorar el diálogo político y la cooperación con la Alianza Atlántica.

Este sorprendente ejercicio militar aliando en la inestable y conflictiva Georgia parece una torpe herencia de la anterior Administración de George Bush, que buscaba sistemáticamente provocar a Moscú pese a sus declaraciones oficiales de lo contrario.

Cuando la OTAN necesita la cooperación activa de Rusia para facilitar el avituallamiento de las fuerzas aliadas desplegadas en Afganistán y el respaldo de Moscú en la lucha contra el terrorismo integrista islámico y en la resolución del contencioso nuclear iraní, la realización de ejercicios militares en Georgia de dudosa utilidad para la seguridad europea no parecen el camino más adecuado para alcanzar esos objetivos prioritarios.