EntropaLa presidencia checa de la Unión Europea (UE) comenzó ayer los trabajos para la retirada de la polémica escultura "Entropa" instalada desde enero en el atrio del Consejo de Ministros europeo en Bruselas y que se había convertido en una atracción turística más del barrio europeo.

La precipitada retirada del colosal conjunto, que pretendía reproducir los estereotipos caricaturales de los Veintisiete, no es fruto de un cambio de opinión del Gobierno checo sobre la idoneidad de la controvertida escultura, sino es consecuencia de la presión personal del autor de la misma, molesto porque el anterior Ejecutivo checo presidido por Mirek Topolanek tuvo que dimitir tras una voto de censura parlamentario.

David Cerny, que se mofó en su día del Gobierno checo y del resto de países al diseñar el mismo todas las esculturas de los países que en teoría debían haber elaborado artistas nacionales, exigió la retirada de su obra porque no quería tener nada que ver con nuevo Gobierno tecnócrata checo de transición.

Cerny, que no dudó en vulnerar el acuerdo suscrito con el Gobierno para la elaboración colectiva de la escultura y se inventó 26 artistas ficticios de diferentes países, calificó de "piratas" a los miembros del nuevo Ejecutivo checo.

La escultura provocó las protestas oficiales indignadas de Bulgaria y Eslovaquia por la representación caricaturesca de sus países: Bulgaria como un conjunto de inodoros turcos y Eslovaquia como un salchichón húngaro. Bratislava se conformó con las excusas de Praga. Sofía, que inicialmente insistió en exigir la retirada de la ofensiva escultura, al final se resignó a que se cubriera la imagen de su país con un tupido velo negro.

Otras esculturas polémicas eran la representación de Italia (un conjunto de jugadores de fútbol masturbándose con la pelota), Polonia (un grupo de sacerdotes plantando la bandera símbolo de la comunidad homosexual), Finlandia (un cazador borracho viendo animales tropicales sobre el país), Rumania (un estrambótico y ruidoso castillo de feria del conde Drácula) y Alemania (un conjunto de autopistas que evocaban en símbolo de una cruz gamada semi plegada).

España estaba representada por una inmensa masa de hormigón armado con un camión-cementero en un extremo. Gran Bretaña estaba simplemente ausente (un hueco en la escultura). La República Checa era una pantalla con la silueta del país donde se reproducían sin fin las frases más antieuropeas y antiecológicas del muy euroescéptico y ultraliberal presidente checo, Vaclav Klaus.

Las obras de desmantelamiento requerirán varios días debido al enorme volumen y peso del conjunto. El nuevo Gobierno checo aseguró que hubiera preferido mantener la escultura hasta el final de su mandado europeo, el próximo 30 de junio, pero que su autor que aspira a exponerla en la Tate Gallery de Londres no había dejado otra opción. La polémica parece que acompañará fatalmente a la presidencia checa hasta el último día, incluso con un Gobierno de tecnócratas.