La presidencia semestral checa de la Unión Europea (UE) ha confirmado los peores augurios antes incluso de acabar su mandato. Lentitud en la respuesta a los problemas, reacciones excesivas, confusión, mensajes políticos discordantes, imagen exterior debilitada de la UE, mala preparación de las reuniones y las cumbres... La letanía de quejas de los demás socios comunitarios es larga.
El golpe de gracia fue el voto de censura del Parlamento checo a su Gobierno el 24 de marzo y el largo interregno posterior, que dejó semi a la deriva la presidencia europea durante un mes y medio.
El resto de su mandato hasta el 30 de junio bajo un Gobierno de tecnócratas también se presenta conflictivo debido al nuevo protagonismo que se ha autoconcedio el muy euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus.
Mientras el saliente primer ministro checo, Mirek Topolanek, afirma que la presidencia checa ha logrado "incuestionables éxitos", los diplomáticos de los demás países comunitarios estiman que los resultados positivos durante su mandato se han conseguido gracias al esfuerzo de todos y pese a los errores y torpezas de Praga.
No obstante, todos coinciden en valorar el esfuerzo realizado por Topolanek para lograr al fin la ratificación del Tratado de Lisboa por el Parlamento checo, aunque ese éxito indiscutible se vea empañado por la negativa del presidente Klaus a firmar el texto.
Topolanek no sólo tardó en reaccionar a la crisis gasista entre Rusia y Ucrania que inauguró la presidencia checa y que dejó sin gas a media UE durante varias semanas, sino que al principio afirmó que se trataba de un asunto puramente bilateral entre Moscú y Kiev y luego no supo hacer valer los intereses europeos.
Francia y otros países también reprocharon a la presidencia checa su pasividad inicial ante la gravedad de la recesión económica, su oposición de principio a medidas de relanzamiento económico y su insistencia en criticar el aumento del déficit público.
Los gobiernos occidentales asimismo han considerado ineficaz y contraproducente la marcada actitud antirrusa del primer ministro checo y algunos diplomáticos reconocen que Topolanek daba la impresión a veces de ser más pronorteamericano que proeuropeo.
Los incidentes diplomáticos comenzaron incluso antes de que la República Checa asumiera la presidencia de la UE. En diciembre, el presidente Vaclav Klaus grabó secretamente e hizo parcialmente públicas las conversaciones privadas mantenidas con el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, y los líderes de los principales grupos parlamentarios durante una visita oficial a Praga, lo que causó un indignación y malestar en la Eurocámara.
Las caricaturas sobre los 27 países en la gigantesca escultura colocada en el atrio del Consejo de Ministros de la UE en Bruselas provocaron las protestas formales de Bulgaria y Eslovaquia. El Gobierno búlgaro consideró tan ofensivo la representación de su país (un conjunto de inodoros turcos) que exigió la retirada de la escultura, pero al final se resignó a que la imagen de país quedara cubierta por un tupido velo negro.
Más recientemente, el abandono abrupto de la Conferencia de la ONU sobre Racismo en Ginebra el pasado abril por parte del representante checo causó un profundo malestar, ya que dejó al resto de países comunitarios presentes sin una presidencia para coordinar una respuesta común europea y contribuyó a dar una confusa imagen de la posición de la UE
La actitud cooperativa de la presidencia checa con el nuevo Gobierno extremista israelí desencadenó un acerado intercambio de declaraciones con la comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, en las últimas semanas. La comisaria tuvo que recordar a Praga que la UE había condicionado la cooperación con el nuevo Ejecutivo israelí a su apoyo al plan de paz con la creación de un estado palestino. El nuevo incidente se suma al inicial de enero cuando la presidencia checa justificó la operación "defensiva" de Israel en Gaza.
Finalmente, el desafío del presidente Klaus al negarse públicamente a firmar el Tratado de Lisboa que acaba de ratificar el Parlamento checo y al anunciar nuevas consultas al Tribunal Constitucional para frenar la reforma de la UE indigna a la mayoría de líderes europeos.
Frente a estas críticas, Topolanek califica de éxito las dos cumbres económicas de primavera de la UE, el plan anticrisis europeo, el destacado protagonismo europeo en la cumbre del Grupo de los Veinte (G20) en Londres y la cumbre con el nuevo presidente norteamericano Barack Obama en Praga.
Miembros destacados del Gobierno checo saliente han aprovechado su despedida para ajustar cuentas con alguno de sus socios. Así el hasta ahora viceprimer ministro para Asuntos Europeos, Alexander Vondra, no escatimó el pasado 7 de mayo sus críticas a Francia. "El estilo imperialista del presidente Nicolas Sarkozy no hizo nuestra presidencia nada fácil", afirmó Vondra. "El segundo problema de Sarkozy es que no sabías lo que podias esperar de él cada día cuando se levantaba y sobre esto podría hablar largo y tendido", remachó Vondrá.
El ya ex ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek, también criticó el pasado 5 de mayo a Francia y Alemania por su cruzada contra los paraísos fiscales, que ha colocado a Luxemburgo, Bélgica y Austria en la lista de paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Kalousek volvió insistir en el excesivo descontrol del gasto público que han causado los planes anticrisis de los grandes países y rechazó que se pida a los empresarios que eviten los despidos masivos, como han planteado Sarkozy, la cancillera alemana, Angela Merkel, y otros dirigentes europeos. "Esto sería como pedir a las empresas europeas que se abstuvieran de ser competitivas", afirmó Kalousek.
Pese a que la presidencia semestral de la UE corresponde ahora teóricamente al nuevo primer ministro checo, Jan Fischer, el presidente Klaus se las ha ingeniado para presidir en nombre de la UE las próximas cumbres con Rusia, Corea del Sur y China, que se desarrollarán en el mes de mayo. Esto preocupa a las cancillerías europeas debido a que los planteamientos de Klaus difieren significativamente de las posiciones oficiales de la UE en multitud de temas, incluida la lucha contra el cambio climático.
Los principales países europeos recibieron hoy con alivio el anuncio oficial de que la cumbre europea del 18 y 19 de junio, que cerrará la presidencia checa, será presida por el nuevo primer ministro Fisher, después de que Klaus renunciara finalmente a imponerse a la cabeza de esa reunión clave para el futuro europeo.
(Versión actualizada de un análisis publicado en El Periódico el pasado 11 de mayo de 2009)