Las
agencias de calificación, las entidades financieras y los fondos especulativos
responsables de la crisis financiera del 2008, que condujo a una grave recesión
y a la pérdida del empleo a decenas de millones de personas, llevan desde hace
un par de meses realizando un ataque coordinado contra la zona euro y la divisa
europea.
Las
agencias de rating, los fondos especulativos (hedge funds) y las entidades
financieras anglosajonas están decididas a hacer todo lo posible para impedir
que entre en vigor las nuevas normativas de la Unión Europea (UE), que pondrán
coto a sus excesos en los mercados financieros que tan caro le cuestan al
ciudadano.
La
primera de estas normativas, que someterá a control y supervisión a las
agencias de rating y les privará de participar en operaciones especulativas, entrará en vigor en diciembre de este año. La UE está
últimando otra legislación para controlar los hedge funds y tiene ya en trámite
parlamentario las leyes de reforzamiento de la supervisión del sistema
financiero.
Gran Bretaña,
que no puede impedir su aprobación, porque esas normas se adoptan por mayoría cualificada
en el Consejo de Ministros de la UE, también las considera perniciosas para los
intereses de la City financiera londinense.
Ante
esa perspectiva y con una actuación que parece destinada a intentar quebrar a
la zona euro antes de que esas normas entre en vigor, la agencias, que trabajan
en estrecha colaboración con los principales especuladores y entidades
financieras, han comenzado desde hace meses a degradar las valoraciones de las
deudas nacionales de los países de la zona euro y de sus entidades bancarias.
El
ataque se centró inicialmente en Grecia, el eslabón más débil de la zona euro,
mediante una combinación de degradaciones de la valoración de sus títulos y
operaciones especulativas a través de ventas al descubierto y de seguros de
impago de crédito (Credit Default Swaps, CDS) realizadas de forma mayoritaria
fuera de mercado para hundir la cotización de sus títulos.
El
objetivo era forzar al país a la suspensión de pagos y a la restructuración de
la deuda, que hubiera dado a los especuladores pingues beneficios vía los
seguros de impago que tenían suscritos, aunque no poseían efectivamente ningún
titulo de deuda griega.
Pero el
plan de rescate europeo de Grecia quebró la rentabilidad de esas operaciones,
al garantizar a Atenas refinanciación total de su deuda sin acudir al mercado
de momento hasta finales del 2011, y dejó a los especuladores en una situación de enormes
pérdidas inminentes por las posiciones que habían tomado en el mercado en su
apuesta.
El
ataque se extendió entonces inmediatamente a Portugal y España y a la propia divisa europea
para intentar lograr rápidos beneficios con que compensar las pérdidas de las
operaciones fallidas contra Grecia. Para asegurarse el hundimiento de los
mercados, los especuladores no dudaron en hacer circular rumores falsos en los
mercados, difundidos alegremente por medios de comunicación anglosajones, como la
disparatada noticia de que se estaba preparando un plan multimillonario de
salvamento para España, cuando su nivel de deuda pública es 20 inferior a la
media de la zona euro y no tiene ningún problema de financiación.
Pero
ese comportamiento delictivo de difundir infundíos dio sus réditos inmediatos y
los especuladores han embolsado enormes beneficios con el hundimiento de las
bolsas europeas y del euro, que les salvó de la catástrofe al haber fallado la
operación contra Grecia.
Las
agencias de rating colaboraron inmediatamente de nuevo con los especuladores
anunciando nuevas revisiones a la baja de la deuda europea, empezando por la portuguesa.
Estas
entidades y operadores financieros cuentan además con la colaboración
entusiasta de los medios de comunicación anglosajones, que día tras otro
publican informaciones poniendo en duda la efectividad de las medidas europeas,
del plan de salvamento de Grecia y la misma supervivencia de la zona euro.
Es
revelador que esos medios de comunicación, como el Financial Times o Reuters,
por ejemplo, apoyen sus informaciones sobre la situación supuestamente crítica
de la zona euro con las opiniones de ejecutivos de los principales
especuladores de los mercados, como Goldman Sachs, que está siendo investigado
en EEUU por su comportamiento irregular, u otras de las entidades implicadas
directamente en la anterior crisis financiera y en las operaciones
especulativas actuales. En las páginas del Financial Times se reproducen además
de forma reiterada análisis y opiniones contrarias al euro, siempre destacados
con grandes titulares en la portada.
Los
ministros del Eurogrupo acababan de pactar el pasado 2 de mayo la activación
del plan de rescate a Grecia por 110.000 millones, cuando los medios de
comunicación anglosajones ya estaban poniendo en duda no sólo la efectividad
del plan, sino incluso que se hubiera aprobado realmente su activación y
dudando que los países de la zona euro llegaran a desembolsar el dinero
prometido.
Los
medios anglosajones, por el contrario, olvidan que la banca británica está
totalmente intervenida por el estado que la tuvo que salvar de la quiebra, que
el déficit público británico alcanzará este año el 12% del producto interior
bruto (PIB), muy cerca del nivel de Grecia, y que el volumen de su deuda
pública rondará este año el 80% del PIB como mínimo.