domingo, 09 de mayo de 2010 17:50
Eliseo Oliveras
Fraude financiero impune
Si alguien
certificara que una casa es una mansión de lujo levantada sobre un jardín
paradisíaco y luego el comprador constatará que se trata de una casa de papel
levantada sobre un estercolero, esa empresa sería llevada ante los tribunales
por fraude.
Esto mismo
es lo que hicieron las agencias norteamericanas de calificación (rating) Moody's y Standard and Poors, que
certificaron con las máximas calificaciones unos productos financieros
complejos en el 2007 que en realidad eran basura, a pesar de que sabían que era
basura. Pero a diferencia de cualquier otro defraudador, sus falsedades siguen
impunes.
Ni los
bancos europeos que engañaron y que hubo que rescatar con miles de millones de
euros de los contribuyentes, ni los ciudadanos europeos que perdieron sus ahorros
con esos productos, ni los gobiernos europeos que acabaron pagando las facturas
finales han presentado ninguna denuncia ante los tribunales por ese
comportamiento fraudulento.
Esas mismas
agencias de rating, después de ganar
fortunas colocando los productos financieros basura de sus clientes, se dedican
ahora a degradar de forma sistemática el valor de la deuda pública de los
estados europeos con criterios muy poco claros para apuntalar los ataques de
los grandes fondos especulativos contra la zona euro.
Si
estuviera en vigor la nueva normativa europea sobre agencias de rating, es muy improbable que Moody's y
Standard and Poors se hubieran atrevido a rebajar de ese modo la calificación
de la deuda pública europea.
Esa
normativa -de una suavidad extrema-- entrará en vigor en diciembre, pero mientras
tanto los gobiernos de la zona euro siguen mostrando una parálisis incomprensible
hacia quienes intentan destruirlos para poder ganar aún muchos más millones y
ayudar a sus clientes habituales a ganar sumas todavía más colosales
especulando contra la zona euro. Esa pasividad frente a las agencias de rating costará una fortuna a los estados de la zona euro y a sus ciudadanos, que debería haberse destinado a potenciar el crecimiento económico y la creación de empleo.