jueves, 27 de mayo de 2010 17:57
Eliseo Oliveras
Bruselas juega con la seguridad
La
Comisión Europea propuso hoy a los gobiernos de los 27 países de la Unión
Europea suprimir la exigencia visado para los ciudadanos de Albania y
Bosnia-Herzegobina, pese a reconocer en sus informes que ambos países
constituyen un paraíso del crimen organizado y de la corrupción.
La
propia comisaria de Interior, Cecilia Malmström, reconoció al presentar la
iniciativa que ambos países aún no reunían los requisitos necesarios para que
esa medida pudiera entrar en vigor.
La
iniciativa, que pretende ser un gesto político hacia Albania y Bosnia en su
camino de aproximación a la UE, no tiene en cuenta las implicaciones negativas
de su aplicación para la seguridad de los ciudadanos de la UE, máxime cuando
las mafias albanesas ya son extremadamente activas en los países europeos, en
especial en narcotráfico y explotación sexual de mujeres.
La
supresión de la exigencia de visados aún facilitará más la labor de esos grupos
criminales de una extrema violencia y su tráfico de drogas y de esclavas sexuales desde los
Balcanes hacia el interior de la UE.
La
supresión de la exigencia de visado, según la propuesta de Malmström, se
aplicaría a las personas que viajaran a los países del grupo Schengen (sin
fronteras interiores), que sólo necesitarían disponer de un pasaporte
biométrico.
Los
informes de la Comisión Europea sobre Albania y Bosnia reflejan que ambos
países constituyen un paraíso para el crimen organizado, donde a la ineficacia
e incapacidad de las fuerzas policiales y del aparato judicial se suman un
elevado nivel de corrupción, lo que conduce a la impunidad de los grupos
delictivos y abre la puerta a la obtención irregular de pasaportes biométricos.
En la
documentación anexa a la propuesta de supresión de visados, la Comisión Europea
reconoce que para poder aplicar con seguridad esa medida ambos países aún deben
"reforzar sus capacidades de hacer respetar la ley y una efectiva aplicación
del marco legal de lucha contra el crimen organizado y la corrupción,
incluyendo la asignación adecuada de recursos humanos y financieros".
La
Comisión Europea también admitió que existe un riesgo de desencadenar un nuevo
aluvión de demandas de asilo y de inmigración irregular en la UE, aprovechando
la supresión de los visados, como ya ocurrió con la liberalización de los
visados para Macedonia, Montenegro y Serbia a finales del 2009, pero intentó minimizar
su gravedad.