Mientras Wikileaks nos tiene a todos entretenidos con la avalancha de cables diplomáticos que dejan la seguridad del Departamento de Estado norteamericano a la intemperie, el mundo sigue su curso. En el punto ahora mismo más caliente del planeta, en la península coreana, la escalada verbal sigue en aumento. El nuevo ministro de Defensa surcoreano ha dicho alto y claro que una nueva provocación del vecino del norte será respondida con ataques aéreos. Su antecesor se vio obligado a dimitir por no haber sabido prever ni responder al ataque de Pyongyang contra la isla de Yeonpyeong el pasado 23 de noviembre en el que murieron dos civiles y dos marines surcoreanos.
Sin embargo, los analistas consideran que el presidente surcoreano, Lee Myung bak, partidario de la línea dura con el régimen de los Kim en el norte, no tiene demasiadas opciones a su alcance ante un Ejército con más de un millón de hombres en armas y con un programa armamentístico en pleno desarrollo, amen del nuclear.
Lo cierto es que el conflicto coreano es solo uno de los muchos enfrentamientos que hay hoy en día en Asia y que hacen de aquel enorme continente, que por otra parte es capaz de tener un desarrollo económico sin parangón, una fuente de inestabilidad. Las disputas territoriales son numerosas. Las hay entre Corea del Sur y Japón, entre Japón y Rusia, entre China y Vietnam, entre estos dos países y Filipinas, Malasia, Indonesia y Brunei.
Está el conflicto que marcó el inicio de la República Popular de China con la isla de Taiwán. El de Cachemira, territorio disputado entre India, Pakistán y en menor medida China. Sin olvidar la capacidad nuclear de estos tres países, y en el caso de Pakistán, la posibilidad de su descontrol dada la inestable situación política que le aproxima a un estado fallido pero con bomba atómica.
Y entre tanta disputa, la presencia de la marina estadounidense es muy notoria. En poco tiempo, EEUU ha realizado varias maniobras conjuntas con India. Tras el ataque norcoreano de finales de noviembre, buques de la marina estadounidense participaron en unos ejercicios navales con la marina surcoreana. Ahora mismo está desarrollando otras maniobras con las fuerzas japonesas.
Tanto desarrollo militar requiere nuevo armamento y hoy Asia es una gran compradora de armas, empezando por China, pero no solo. También India, Taiwán, Corea del Sur, Pakistán y Singapur son excelentes clientes en busca de armamento cada vez más sofisticado. Según escribía hace poco Moisés Naim, director de la publicación Foreing Policy, la historia demuestra que si "un país (léase China) aumenta notablemente su poderío militar, tanto sus vecinos (léase India), como rivales más lejanos (léase EEUU) no se limitan a observar pasivamente su ascenso. Harán lo posible por ajustar el equilibrio militar".
El conflicto coreano es ahora el más ruidoso y el más impredecible dado el carácter enigmático del régimen de Pyongyang, pero no es la única fuente de inestabilidad en Asia.