domingo, 12 de diciembre de 2010 19:04
Rosa Massagué
El riesgo de informar en China
Una silla vacía en Oslo recordaba al mundo el rigor extremo con que el Gobierno de China controla a sus ciudadanos y castiga toda disidencia. Liu Xiaobo sigue en la cárcel y nadie de su entorno pudo viajar a la capital noruega para recoger el diploma que acredita al disidente como Premio Nobel de la Paz. Liu es el rostro más visible de quienes aspiran a una China democrática, respetuosa de los derechos humanos. Pero hay muchos más en las cárceles chinas. Y entre ellos, numerosos periodistas cuya situación es escasamente conocida no solo en China. Como Shi Tao (1968), por ejemplo, quien un año más, con motivo del aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es recordado por Reporteros sin Fronteras.
Shi, periodista del Dangdai Shang Bao (Actualidad Comercial), fue detenido en noviembre del 2004 acusado de "divulgación ilegal de secretos de Estado en el extranjero", en base a unas informaciones facilitadas por la filial hongkonesa de Yahoo!. En el 2005 fue condenado a 10 años de cárcel que cumple actualmente en la prisión de Deshan (Chande).
Como explicaba Adrián Foncillas en las páginas de El Periódico de Catalunya, soplan nuevos aires en la prensa china. El periodismo de investigación se está abriendo paso. No se habría conocido la magnitud de recientes desastres o de escándalos de corrupción de no ser por la voluntad de unos cuantos periodistas -muy pocos todavía- de realizar su trabajo desoyendo las imposiciones de las autoridades y arriesgando con ello su libertad. Sin embargo, los obstáculos siguen siendo enormes y lo que de momento no cambia es la situación de los periodistas encarcelados, como es el caso de Shi o el de Hu Jia, que fue merecedor el pasado año del Premio Sajarov que concede el Parlamento Europeo.